- Celebraciones en el mes de diciembre elevan la ingesta de bebidas embriagantes
Un grupo de organizaciones de la sociedad civil, académicos y especialistas advirtió la falta de medidas eficaces para reducir los problemas de salud y las lesiones asociados con el consumo de alcohol en la temporada navideña, un fenómeno que está ampliamente documentado en los servicios de urgencias y análisis epidemiológicos en México.
Conforme a una comunicación, las actividades festivas, como comidas de fin de año, posadas, vacaciones y el llamado “maratón Guadalupe-Reyes”, se efectúan con un consumo, muchas veces excesivo, de bebidas alcohólicas, lo que incrementa traumatismos, accidentes de tránsito, violencia interpersonal y otras complicaciones clínicas, saturando los servicios de urgencias.
De acuerdo con el Centro Especializado en Prevención y Rehabilitación de las Adicciones y miembro del Comité Técnico Interinstitucional sobre Alcohol (CTISA), este aumento en el consumo de alcohol durante el mes de diciembre tiene un costo muy alto para las y los mexicanos, porque estudios hospitalarios han documentado que aproximadamente 30 por ciento de las personas atendidas por lesiones en servicios de urgencias habían ingerido alcohol en las horas previas al evento, duplicando así el riesgo de presentar lesiones graves que ameritan hospitalización.
Otros estudios han señalado que una proporción significativa de los traumatismos y eventos violentos atendidos en unidades de salud ocurre durante fines de semana, noches y periodos festivos, momentos donde aumenta el consumo de alcohol.
El alcohol presente en todas las bebidas, vino, cerveza o licores, sigue ocasionando daños a la salud de la población y las autoridades mexicanas han sido omisas en impulsar las estrategias más costo-efectivas recomendadas por organismos internacionales para su disminución.
De este modo, la Red de Acción sobre Alcohol (RASA) exhortó a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a impulsar una política nacional y fiscal integral que aumente los impuestos al alcohol, regule efectivamente su disponibilidad, restrinja la publicidad, promoción y patrocinio de estas bebidas e incluya leyendas de advertencia con el riesgo de cáncer en los envases de bebidas alcohólicas.
Pues, a pesar de la evidencia disponible, el Gobierno de México ha sido omiso a este problema que afecta a toda la población, porque el aumento en la ingesta de bebidas alcohólicas se asocia con más accidentes viales, aumento en la violencia, intoxicaciones agudas y complicaciones de enfermedades crónicas, además de impactar la salud mental y la convivencia familiar.
Las políticas públicas pueden disminuir e incluso evitar su consumo, prevenir daños graves y salvar vidas, especialmente en una temporada donde la convivencia, el cuidado a uno mismo y a terceras personas y la responsabilidad social son fundamentales.
