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CIENCIA Y SOCIEDAD. El consumo de bebidas azucaradas: riesgo severo para la salud

Foto(s): Cortesía
Redacción

El Poder del Consumidor A.C.

Las cifras preliminares del INEGI, dadas a conocer en el año 2024, confirman que las cardiopatías son la principal causa de muerte en México en los últimos años.

Las enfermedades del corazón no surgen de manera aislada, sino como resultado de múltiples factores de riesgo que convergen y se potencian entre sí. Entre ellos se encuentra el consumo de bebidas azucaradas, que no sólo incrementa el riesgo de obesidad y diabetes, sino que también tiene un impacto directo en la salud cardiovascular. 

“Cada litro de refresco que se consume de manera habitual aumenta la probabilidad de hipertensión y enfermedades del corazón. Esto se traduce en miles de vidas perdidas y en una presión creciente sobre las familias y el sistema de salud, que enfrenta costos millonarios para tratar enfermedades que podrían prevenirse con políticas más firmes", apuntó el doctor Ismael. Campos, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Un estudio publicado en Nature Medicine en 2024 mostró que, en el caso de México, las bebidas azucaradas son responsables del 13.5% de los nuevos casos de enfermedad cardiovascular y del 9.2% de las muertes por esta causa, situando al país entre los más afectados a nivel global.

El impacto del consumo de bebidas azucaradas no se limita a la salud. También representa una carga importante para la economía de los hogares mexicanos y para el sistema de salud. Las familias mexicanas destinan el 8% de su gasto en alimentos a la compra de refrescos y jugos industrializados. Además, se estima que en comunidades rurales e indígenas este gasto supera al destinado a alimentos básicos y nutritivos. Esto genera un doble efecto económico y nutricional, ya que destinan recursos a productos dañinos al desplazar alimentos frescos y saludables.

El sistema de salud mexicano, por su parte, invierte millas de millones de pesos al año en la atención de enfermedades asociadas al consumo excesivo de bebidas azucaradas, como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, medidas fiscales como el impuesto a bebidas azucaradas, vigentes desde 2014, han demostrado beneficios. 

En su primer año, las ventas de refrescos cayeron entre 6% y 12%, con un mayor impacto positivo en hogares de bajos ingresos. 

Es necesario y urgente, fortalecer las políticas públicas que reduzcan el consumo de bebidas azucaradas y promuevan entornos alimentarios más saludables. Entre las acciones prioritarias a tomar, se debe reforzar el etiquetado frontal de advertencia, restringir la publicidad dirigida a niñas, niños y adolescentes, y garantizar la correcta implementación de escuelas libres de comida chatarra.

 El impuesto a bebidas azucaradas es insuficiente

A pesar del reconocimiento a la propuesta del incremento del IEPS a bebidas azucaradas y con edulcorantes, enviada por el Ejecutivo Federal y aprobada por el Legislativo, organizaciones de la sociedad civil señalaron que es insuficiente y no alcanza el porcentaje mínimo recomendado por organismos internacionales.

México se encuentra entre los países con mayor consumo de bebidas azucaradas a nivel mundial, consumo que está relacionado con más de 230 mil nuevos casos anuales de diabetes y enfermedades cardiovasculares. Asimismo, es preocupante que este consumo inicie desde etapas tempranas y que actualmente proyecte un incremento acelerado en la población infantil en donde 9 de cada 10 niños y niñas consume estos productos de manera regular. En este contexto, el incremento del impuesto a bebidas azucaradas y con edulcorantes basado en las recomendaciones internacionales debe ser considerada como una estrategia prioritaria de salud pública.

Cabe señalar que en México ya existe un impuesto a las bebidas azucaradas, implementado desde 2014, el cual inició con un monto de $1 peso por litro, equivalente en ese entonces al 10% del valor del producto. Sin embargo, con el paso del tiempo y el aumento de los precios de las bebidas azucaradas por encima de la inflación, el impuesto ha perdido progresivamente su impacto. La reciente propuesta aprobada para aumentar el IEPS de $1.64 a $3.08 pesos por litro apenas equivale a un 13% del precio final, es decir, a lo largo de una década, el impuesto sólo habría aumentado 3 puntos porcentuales, estando muy por debajo del 20% recomendado por organismos internacionales para lograr un efecto significativo en la reducción del consumo.

Aunque México fue pionero a nivel internacional al implementar el impuesto a las bebidas azucaradas en 2014 —sirviendo como referente para decenas de países—, en la actualidad, de los más de 80 países que han adoptado este tipo de medida, nuestro país se encuentra entre aquellos con los niveles impositivos más bajos.

Por otro lado, a pesar de reconocer la importancia que tiene la inclusión de las bebidas con edulcorantes no calóricos dentro del IEPS, al haber quedado en $1.5 pesos por litro —tasa inferior al impuesto aplicado a las bebidas con azúcares añadidos— podría incentivar el consumo de estos productos, a pesar de la creciente evidencia científica que señala posibles riesgos para la salud asociados a su ingesta.

Preocupa especialmente que esta medida promueva la sustitución de bebidas azucaradas por versiones reformuladas con edulcorantes u otros ingredientes no deseables, en un contexto en el que la industria refresquera ha anunciado su colaboración con autoridades, lo cual podría abrir la puerta a esquemas de influencia indebida dentro del gobierno. 

Esta preocupación se acentúa al considerar el historial de oposición de esta industria a diversas políticas de salud pública que afectan sus intereses económicos, como ha ocurrido en los casos de las regulaciones en entornos escolares, la publicidad dirigida a la infancia, el etiquetado frontal de advertencia y, desde luego, el impuesto implementado en 2014.

Hacemos un llamado para que autoridades se mantengan firmes en la implementación y fortalecimiento del IEPS a las bebidas azucaradas y con edulcorantes no calóricos, priorizando la salud pública por encima de los intereses comerciales. En un contexto de emergencia epidemiológica, donde enfermedades como la obesidad, la diabetes y otras afecciones relacionadas con el consumo excesivo de azúcar afectan gravemente a la población, especialmente a niños y niñas, lo cual no es negociable.

Contacto: Denise [email protected]

Responsable de la sección Ciencia y sociedad: Leonardo Pino

 

 

 

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