Agencia Reforma
Tenía 19 semanas de embarazo cuando le detectaron anemia, luego dejó de comer y comenzó a perder sangre.
Leucemia Linfoblástica Aguda, un tipo de cáncer de médula ósea, concluyó el estudio que le aplicaron en junio.
"Pensé primero en mi hija que ya tenía, después en mi bebé y después en mí, se me complicó todo", dice Cynthia Solís, ama de casa de 23 años que vivía con su esposo, un campesino, de Villa Victoria, Estado de México, a una hora en auto de Toluca.
En el hospital donde se trataba le recomendaron un aborto, pero ella quería tenerlo. Le advirtieron sobre las afectaciones que los medicamentos podrían ocasionar al bebé.
Además, tenía diabetes. Su esposo dijo que había que encomendarse a Dios.
"Tenía primero mucha emoción de estar embarazada y después estaba triste porque sabía que en cualquier momento podía perder a mi niño", recuerda.
Como el de Cynthia cada año hay entre 2 mil y 3 mil casos en México, según la Fundación Padma, una organización civil que apoya con tratamiento, transporte, vivienda y acompañamiento a mujeres que antes, durante el embarazo o al primer año después del nacimiento son diagnosticadas con cáncer.
Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra el 4 de febrero, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que de 1 millón 86 mil 743 defunciones en México en 2020, 90 mil 603 o el 8 por ciento fueron por cáncer, una cifra superior a los 60 mil 421 reportados un año antes.
El Inegi añadió que las mujeres lo padecen ligeramente más que los hombres, aunque no precisó la relación con los embarazos.
Valeria Benavides, la presidenta de Padma, agrega que la primera razón de muerte materna en el País, con 28 por ciento, se debe a "causas indirectas no infecciosas", en donde se ubican casos de mujeres embarazadas y con cáncer.
"No hay datos específicos sobre estos casos y por la especialización, ellas van con un oncólogo y las mandan con un ginecólogo y van con un ginecólogo y las mandan con un oncólogo. Les sugieren el aborto o las dejan solas en esa situación tan compleja", dice Benavides cuya organización que sobrevive con donaciones y colabora con el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca en el Estado de México, el único con una clínica especializada en tratamiento integral para la mujer y el embarazo.
¿Que si no sería mejor abortar?"Nosotros apoyamos la decisión de las mujeres", responde ella, y añade que el 80 por ciento de las mujeres embarazadas y con cáncer sobreviven si reciben tratamiento integral, que cuide su salud y la de su hijo.
Los tumores más comunes son de mama, cérvicouterino y de ovarios, pero que atienden a todos.
"Si no me apoyan, no sé qué hubiera pasado por eso creo que es bueno que haya este tipo de fundaciones ", reconoce Cynthia Solís, hoy sin cabello por las quimioterapias que sigue tomando.
Vive en Ixtapaluca, confía en que este año reciba un trasplante y mientras cuida su bebé de cuatro meses que nació sano. "Génesis", le puso.
