- Busca profundizar en la aplicación del interés superior de la niñez y la perspectiva de género
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió atraer, por ser un asunto relevante, un expediente de Juicio de Amparo a Revisión, a fin de revisar la forma en que deben establecerse las obligaciones alimentarias en conflictos familiares donde podrían existir actos de violencia vicaria.
Con este estudio, la Suprema Corte podría profundizar en la aplicación del interés superior de la niñez y la perspectiva de género en decisiones relacionadas con la pensión alimenticia.
El análisis permitirá valorar cómo garantizar una protección efectiva a niñas y niños, considerando las dinámicas de violencia familiar.
El tema a revisar en el Amparo a Revisión, del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, es: ¿Cómo se debe establecer la obligación alimentaria en controversias del orden familiar cuando existen aparentes actos de violencia vicaria a efecto de garantizar el interés superior de la infancia y la perspectiva de género?
De acuerdo al Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la violencia vicaria “significa violentar a través de una persona, en este caso hijas, hijos e hijes, para dañar a la madre, o sea, hay un medio a través del cual se perpetúa, no es directa”.
Generalmente se presenta en momentos de separación y es perpetrada por el progenitor. Hay casos en los que “se ejerce a través de seres queridos e incluso mascotas”.
La violencia vicaria también se manifiesta si el padre ignora a la madre en su función de tal, no cuida a los menores de forma adecuada, les maltrata o no les atiende con el objetivo de que la mamá se dé cuenta y lo contacte para convencerlo de cumplir con sus obligaciones.
Además, él puede ejercer violencia económica, por ejemplo, no proporcionando los alimentos o materiales escolares. También, limitando la pensión, si la hay, a lo asignado por las juezas y jueces que, en la mayoría de los casos, es insuficiente. El maltratador piensa que está dañando a la madre, pero en realidad también termina violentando a las y los menores.
