El músico Filomeno Ortiz, principal de la sección de saxofones de la Banda Sinfónica de la Secretaría de Marina, vuelve a su tierra natal para participar como solista invitado en el concierto cinco de la Temporada 2018 de la Orquesta Sinfónica de Oaxaca (OSO). El público lo podrá escuchar en los conciertos del 11 y 13 de mayo, en el Teatro Macedonio Alcalá.
Para el saxofonista originario de San Mateo Piñas, Pochutla, su participación con la OSO representa un logro importante en su trayectoria musical, “este concierto se vuelve más emocionante porque regreso a casa, regreso con la orquesta y regreso como solista, es uno de los logros más importantes como músico, porque no siempre se tiene la oportunidad de tocar en casa”, apunta Ortiz García.
El concierto que dirigirá el maestro Eliseo Martínez, comprende las obras La Cenerentola de Gioachino Antonio Rossini, Scaramouche del compositor Darius Milhaud, Marcha eslava de Piotr Ilich Tchaikovsky y Obertura de la ópera Rienzi de Richard Wagner.
El maestro Filomeno Ortiz destacó que es la pieza Scaramouche para saxofón y orquesta no se toca tan a menudo en otro país con las orquestas, “analizando la programación de las orquestas en dos o tres años tal vez la vemos una vez programada, pero es una pieza fundamental en el proceso de transición en los alumnos de nivel técnico a licenciatura”.
“El público puede disfrutar bastante esta pieza porque auditivamente es muy cómoda escucharla, aparentemente es muy sencilla pero su estructura tiene su dificultad técnica”, agregó.
El músico oaxaqueño se desarrolla como docente en la Escuela de Música Vida y Movimiento del Centro Cultural Ollin Yoliztli y en el Conservatorio Nacional de Música, que lo ha llevado interactuar con jóvenes músicos a los que alienta a buscar nuevas oportunidades de estudio y laborales fuera del país.
“Uno de mis intereses principales es poder ser como el eslabón con las nuevas generaciones en el ámbito del saxofón. Por eso me interesa dar clases, dar cursos y afortunadamente he tenido la oportunidad de dar clases con el CECAM, en el campamento Guelatao, en el CIMO y en la Escuela de Bellas Artes. Justo porque tal vez podría ser de ayuda que los muchachos tengan una conexión directa con el instrumento o con las escuelas”.
