El extraordinario patrimonio de órganos históricos en México, es sin duda uno de los legados más elocuentes en la historia de la música, la organería y el arte de nuestro país. Con una simple mirada a la gran cronología musical y cultural mexicana, su historia y desarrollo posterior a la caída de Tenochtitlan, encontramos al órgano como un elemento testimonial del arte musical, así como de su vigencia en la vida de los mexicanos.
En nuestros días, prevalece una tendencia a acercarse a estos instrumentos y su música con conceptos técnico-musicales derivados de la tradición organológica e interpretativa del siglo 19 y de la primera mitad del 20, y que, incluso, producto de ello, se hayan llevado a cabo innumerables transformaciones mayores en instrumentos históricos importantes, con el fin de poder interpretar en ellos, repertorios para los cuales no fueron concebidos.
Restauran el órgano de La Soledad
Tal es el caso del órgano de la Basílica de La Soledad en la ciudad de Oaxaca, restaurado bajo la coordinación de la Academia Mexicana de Música Antigua para Órgano (AMMAO) en el año 2000, con el apoyo de Fomento Cultural Banamex, y cuyos trabajos de restauración recuperaron el esplendor de dicho instrumento, después de haber sido transformado dramáticamente en décadas anteriores, a través de la adenda de un pedalier de órgano electrónico Hammond, mutilando la caja inferior del órgano para su colocación; la adenda de un sistema neumático para operar unos tubos ajenos de 16 pulgadas colocados en la parte posterior del órgano; la implementación de un teclado de armonio con un compás cromático que iniciaba en la nota Re grave y terminaba en el agudo con una nota si”, ignorando su octava corta original; así como la “ingeniosa” tarea de cubrir con pintura de aceite de color gris y café, y “brocha gorda”, una de las mas hermosas cajas oaxaqueñas polícromas y de ricos sus estofados.
La restauración del órgano de la Basílica de La Soledad fue iniciada por el organero Peter Visser y concluida por el organero mexicano Ignacio Zapata, quien fuera también responsable de parte importante de los trabajos de restauración del órgano de Santa María de La Asunción, Tlaxiaco, bajo la dirección del prestigiado organero francés Pascal Quoirin; este último, responsable de la magnífica restauración del órgano histórico de Santo Domingo Yanhuitlán, uno de los más bellos e interesantes de México.
Como ya se indicó, todos estos trabajos fueron promovidos, coordinados y supervisados por los doctores Gustavo Delgado y Ofelia G. Castellanos, con el apoyo de Fomento Cultural Banamex y la fundación Getty de Los Ángeles, California, Estados Unidos.
Surge la AMMAO
La AMMAO surgió en 1992, entre otras razones, por la imperiosa necesidad de preparar organistas en el ámbito de las artes y las humanidades, capacitados para ejercer una influencia decisiva en las nuevas generaciones y en concordancia con el patrimonio organológico mexicano.
Sin embargo, al día de hoy, los estudios superiores de música en nuestro país continúan en la práctica con sus sistemas tradicionales, en donde, más que una cultura integral del estudiante, se procura ante todo formar músicos “hábiles” en el dominio de un instrumento, pero dejando de lado la formación musical y cultural integral del individuo.
Conservación de órganos históricos
En el terreno de la investigación musical, el interés en el estudio y conservación de los órganos históricos, así como la interpretación de la música antigua en esos instrumentos, ha sido un tema que solo recientemente ha llamado la atención de músicos e investigadores en México.
Los problemas relacionados con la restauración de estos instrumentos, así como la implementación de técnicas históricamente informadas, empiezan apenas a cuestionar los planes de estudio de las escuelas profesionales de música y de restauración de bienes culturales en nuestro país, un retraso de varias décadas en comparación con otros países poseedores de una riqueza organológica similar.
En el marco de la búsqueda organológica, y en particular de la creación de un movimiento de salvaguardia del patrimonio de los órganos barrocos mexicanos, inventariarlos y catalogarlos adquiere una importancia primaria. Solo un completo y preciso inventario permitirá extender una red protectora con miras a impedir su desaparición y deterioro.
Un caso ejemplar y parteaguas en la catalogación de los órganos históricos en nuestro país, lo marcó la edición del estudio de campo en torno a los órganos de Oaxaca, realizado por Gustavo Delgado y Ofelia G. Castellanos, denominado: Órganos Históricos de Oaxaca Estudio y Catalogación con prefacio de Gustav Leonhardt y publicado en el 2000 por Fomento Cultural Banamex y el INAH.
Además, la AMMAO ha realizado el estudio y catálogo de los órganos históricos de los estados de Puebla y Tlaxcala, así como el estudio de campo de órganos en otras regiones de México, habiendo promovido al día de hoy varias restauraciones en diferentes estados de la república.
Extensión de la cultura
Todas las tareas de investigación y recuperación de bienes patrimoniales en forma de órganos históricos llevadas a cabo por la AMMAO a lo largo de más de 25 años, dejarían de tener sentido si no tuvieran una razón de ser en la emancipación artística de los mexicanos y su inserción en la vida cultural de la sociedad.
Para conseguir ese fin, la AMMAO se ha dado a la tarea de producir, entre otros: ediciones críticas de música, cursos magistrales en órganos históricos, cursos de formación organística en comunidades poseedoras de órganos, la realización de festivales internacionales con la participación de artistas nacionales e internacionales del más alto nivel (el Festival Internacional del Órgano Barroco de la AMMAO llegó a su XXVII edición este 2019 y todos sus eventos a lo largo de 27 años han sido de entrada libre), publicación de libros en torno al patrimonio de órganos históricos y su música, grabaciones, conferencias y demostraciones, composición de nuevas obras para órgano, etcétera.
Todas estas tareas han coadyuvado a generar una mayor toma de conciencia acerca de la importancia del patrimonio organológico de México y, quizá lo más importante, se ha dado vigencia a los instrumentos en nuestro contexto cultural actual, permitiendo que los órganos históricos dejen de fungir como meras piezas de museo, integrándose en la vida cultural de México, siendo este el mejor garante de su permanencia y su conservación.
