MONTERREY, Nuevo León.- La emergencia sanitaria por el COVID-19 puso en pausa la educación presencial de los chicos que se preparan para ser las nuevas generaciones de músicos y bailarines profesionales, pero no el ímpetu por seguir la formación a distancia.
Como el arte y la cultura deben continuar, alumnos y maestros de la Escuela Superior de Música y Danza enfrentan con creatividad el reto de continuar con una carrera en las artes, en medio de una pandemia.
EL LADO POSITIVO
Pedro Fundora, coordinador del área de violín y viola, describe a la actual contingencia como un reto que se debe solucionar. Él utiliza Zoom, Facetime y WhatsApp para estar en contacto con sus 10 estudiantes de violín, cuyas edades van desde los 10 hasta los 23 años.
"Ya nos hemos estado adaptando, aunque fue frustrante al principio. Por ejemplo, tenemos clases individuales con los alumnos y tenemos un delay en el sonido. También, los micrófonos de los celulares no registran las notas más agudas del violín, y (éstas) se escuchan muy bajito o no se escuchan. Ahí, el usar un micrófono externo nos ha ayudado un poquito.
"Pero también hemos sacado aspectos positivos. Por ejemplo, se nos quedaron pendientes unos alumnos de presentar un examen, así que les pedimos un video sin cortes para evaluar... hasta nos dimos cuenta que nuestra calificación fue más precisa porque pudimos pausar y regresar (la ejecución)".
GRABACIONES PARA EVALUARSE
En los tiempos del COVID-19, las clases de piano de Israel Esparza, de 18 años, se movieron de las aulas a la intimidad de su hogar, desde donde manda videos de sus ejecuciones.
"Las materias teóricas las llevo por Zoom y algunos de mis compañeros usan Microsoft Teams. El problema ha sido, más bien, con lo práctico, porque no es lo mismo trabajar en aspectos como la sonoridad y la expresión a distancia", explica el estudiante del quinto año de Licenciatura en Ejecución de Piano.
"Lo que me están pidiendo es hacer pequeñas grabaciones para evaluarme. No es del todo práctico, no es lo mismo, pero es lo mejor que podemos hacer. Es mejor que una videollamada en la que batallas con el equipo, los micrófonos y el internet".
El joven se dice afortunado por tener este instrumento en casa.
"Conozco a un compañero que le pidió ayuda a su iglesia que, aunque cerró (a los fieles), le dio acceso al piano para que practicara".
HAY MÁS MADUREZ
Rosa Robledo, maestra de la Licenciatura de Danza Contemporánea, admite lo frustrante que puede ser llevar una clase de baile en Zoom. De repente, dice, los estudiantes aparecen y desaparecen de la pantalla por fallas de conexión.
"Los chicos han tenido un reto grande, pasaron de trabajar en grupo a trabajar en casa. En lo que sí ha ayudado (la contingencia) es en hacerlos más atentos, porque ya no hay un maestro a un metro de distancia diciéndoles qué hacer", señala la profesora que da cinco materias, con estudiantes que van desde los 17 a los 24 años.
"Me da mucho gusto porque veo más madurez en mis alumnos, tienen unas ganas de seguir trabajando. Es verdad que tenemos que poner los pies en la tierra y entender que en la clase a distancia no nos podemos poner tan exigentes para que le acierten a un ritmo, un tiempo, un acento. Pero lo que no nos quita la imagen, es el evaluar la calidad del movimiento".
ENCUENTRA LA MANERA DE SALIR ADELANTE
Luis Valles pasó de zapatear en los salones de La Superior a la sala de su propia casa. Él, junto con otros estudiantes, pone la música enviada por los maestros en un celular y se graba con otro. El profesor le mandará posteriormente los puntos a mejorar.
El estudiante de 19 años de edad ya se encuentra en el sexto año de estudios de la Licenciatura en Danza Folclórica y se gradúa este semestre.
La fecha de su examen profesional estaba pactada para finales de junio, aunque le avisaron que se encontrará un nuevo día y ahora espera instrucciones del Instituto Nacional de Bellas Artes, del que depende La Superior.
"De esto (que se vive) puedo rescatar que es bueno tener una práctica individual que te deja concentrarte, pero obviamente sí afecta el compañerismo, el no poder resolver dudas en el momento.
"Pero también diría que estamos aprendiendo que siempre hay una manera de salir adelante, que no hay que bloquearnos a lo que ya conocemos pensando que así va a ser siempre. Me lleva a apreciar lo que tenemos y buscar soluciones".
CLASES NO PARAN
Si bien lo ideal es tener clases presenciales donde los estudiantes puedan crecer como artistas, la emergencia sanitaria tampoco debe ser un impedimento para continuar con su educación, afirma Raymundo Lobo, director artístico de la academia de teatro musical Triple Threat.
"Tenemos años implementando el servicio en línea porque nuestros maestros, aunque normalmente están aquí en Monterrey, son ejecutantes en sus materias y muchas veces están fuera de la ciudad por compromisos laborales", explica Lobo, también profesor de canto.
Ellos utilizan las plataformas Zoom y Classroom, de Google, para sus lecciones. Las clases para sus más de 100 alumnos, cuyas edades van de los 5 años en adelante, se reanudaron el 16 de marzo.
"En Zoom, para las clases en vivo, lo que hacemos es que tenemos los micrófonos apagados, y conforme se le pregunta al alumno o alguien quiere hablar se abre el micrófono. Esto ha hecho que tengamos un control muy interesante de la clase".
"Me da mucho gusto porque veo más madurez en mis alumnos, tienen unas ganas de seguir trabajando. Es verdad que tenemos que poner los pies en la tierra y entender que en la clase a distancia no nos podemos poner tan exigentes para que le acierten a un ritmo, un tiempo, un acento. Pero lo que no nos quita la imagen, es el evaluar la calidad del movimiento".
Rosa Robledo
Maestra de la Licenciatura de Danza Contemporánea
