Los doctores Ofelia Gómez Castellanos y Gustavo Delgado Parra, directores de la Academia Mexicana de Música Antigua para Órgano (AMMAO), realizaron estudios de posgrado en Órgano y Música Antigua, en Holanda, de 1988 a 1992. Paradójicamente, fue en Holanda en donde descubrieron la importancia de los órganos históricos mexicanos, ya que las escuelas y conservatorios de México nunca consideraron en su currícula y planes de estudio, abordar el estudio del órgano a partir del patrimonio organario mexicano, por lo que, incluso, estudiantes y profesionales del área desconocían la existencia de tan importante patrimonio cultural, producto del encuentro de dos mundos.
Fue a partir de la restauración de los órganos de la Catedral de México llevada a cabo por la afamada firma holandesa Flentrop Orgelbouw, en los 70, que empezó a llamar la atención el tema de los órganos históricos, particularmente a equipos de extranjeros. Esta suma de circunstancias, aunada a su formación organística en Holanda con profesores de la talla de Gustav Leonhardt y Ton Koopman, fue un acicate importante para Gustavo y Ofelia; uno de los objetivos prioritarios a su regreso de Holanda fue impulsar una mayor toma de conciencia acerca de la importancia del estudio, conservación y reutilización de los órganos históricos mexicanos, tarea que impulsaron de manera decidida con las instancias gubernamentales y eclesiásticas (habiendo, por cierto, obtenido poca respuesta) y, desde luego, con las poblaciones poseedoras de estos instrumentos, en las cuales los doctores Gómez y Delgado implementaron una estrategia de cursos piloto para la formación de jóvenes organistas, con la intención de generar recursos humanos capaces de tocar estos instrumentos y darles un uso adecuado y responsable.
Proyecto ejemplar
Debido a la importancia de su patrimonio organológico, Gustavo y Ofelia consideraron el estado de Oaxaca como el espacio ideal para el desarrollo de su proyecto, impulsando un proyecto integral de recuperación organística que al día de hoy se antoja como un proyecto ejemplar único en su tipo en México. El proyecto contó con apoyo de Fomento Cultural Banamex, gracias al cual se realizó el estudio y catálogo de los órganos históricos de Oaxaca en 1994, así como la restauración de tres de los órganos más emblemáticos de México (Yanhuitlán, ca 1700; Basílica de La Soledad, 1686; y el órgano de Tlaxiaco, ca. 1780). Asimismo, se fomentó la formación de recursos humanos capaces de dar mantenimiento a los instrumentos restaurados e, incluso, se brindó formación para su restauración.
Hildeberto Jiménez, estudiante oaxaqueño (profesor del CEDART Oaxaca), en clase con la doctora Ofelia Castellanos.
Una vez creado este contexto, una tarea fundamental era la reutilización de los instrumentos insertándolos a la vida artística, cultural y religiosa de las comunidades, por lo que algo vital fue la formación de jóvenes organistas de las localidades donde se encontraban dichos instrumentos, pues solo así se podría garantizar su “buen uso” y su “buena conservación…”
Cursos de órgano para oaxaqueños
Ya restaurados los órganos de Yanhuitlán, La Soledad y Tlaxiaco, se motivó a chicos y chicas para participar en los cursos piloto de órgano histórico que Gustavo y Ofelia estaban por iniciar. Comentan que para ellos fue un gran esfuerzo dar las clases en Oaxaca, sin embargo lo realizaron con mucho gusto, pues querían que Oaxaca tuviera una vida organística ejemplar, y así coadyuvar en la preservación de tan importante patrimonio.
En los cursos de órgano llegaron a incorporarse miembros de otras poblaciones, y aunque el curso era dirigido a jóvenes de las tres localidades señaladas, por solicitud e inquietud de otras comunidades cordialmente se les incorporó a participar en las clases. Cabe señalar una curiosa anécdota: cuando se propuso la extensión del curso al órgano histórico de una comunidad vecina a la ciudad de Oaxaca, la Presidencia Municipal señaló que “esa clase de instrumentos históricos sólo los americanos los podían tocar, y no los paisanos”; hubo que hacer una ardua labor de persuasión para que finalmente se abriera el espacio y que algunos de los chicos y chicas de esa comunidad pudieran participar; de hecho, no fue la única vez que Gustavo Delgado intercedió por estudiantes en esa y otras poblaciones. Estos cursos de órgano tuvieron un doble significado, se trataba también de quitar el estigma de incapaces en el que estos grupos de extranjeros habían estereotipado a nuestra gente local.
Con algunos jóvenes, la clase de órgano comenzó prácticamente de cero, mostrándoles dónde estaban las notas en el teclado. Se les enseñó con entrega y cordialidad, se cuidaba cada aspecto en su educación, desde cómo tocar, hasta ayudarles a subir su autoestima, fue un trabajo que fue mucho más allá de las notas musicales.
En una ocasión, fueron de Fomento Cultural a conocer la restauración del órgano de Yanhuitlán, entonces don Roberto Hernández preguntó a Gustavo y Ofelia si estaban asistiendo los estudiantes al curso de órgano; se le informó que por supuesto que asistían, a tal grado que varios de ellos, tan motivados, ya estaban realizando estudios profesionales de órgano en la UNAM bajo nuestra dirección.
Treinta años de exitosa labor
La tarea de los doctores Gustavo Delgado y Ofelia G. Castellanos continúa después de 30 años de labor asidua a través del Festival Internacional del Órgano Histórico de Oaxaca que echaron a andar en el año 2000 como una actividad local, con conciertos y clases mensuales, lo cual les permitió dar seguimiento al proceso educativo con estudiantes oaxaqueños. Hoy día, las tareas de formación y difusión las brindan a través del Festival Internacional del Órgano Barroco (FIOB) que, como es costumbre, se lleva a cabo principalmente a principios del mes de noviembre (en Días de Muertos).
Jóvenes organistas oaxaqueños, en concierto en el órgano histórico de Tlaxiaco.
La extensión del FIOB a Oaxaca permitió, a través de las Academias Internacionales de Música Antigua para Órgano, desarrolladas de manera paralela al FIOB, que jóvenes oaxaqueños y estudiantes en general, tengan la oportunidad de recibir clases magistrales por músicos de talla internacional del más alto nivel.
A este conjunto de estudiantes del grupo piloto de formación organística se les denominó “jóvenes organistas oaxaqueños”; iniciaron sus presentaciones en concierto a pocos meses de iniciado el curso, siempre mostrando buenos resultados. Han participado en otro tipo de cursos bajo la dirección de Gustavo y Ofelia, tal es el caso del Taller de Órgano de verano del Centro Nacional de las Artes en la Ciudad de México, donde además de interactuar con organistas de otras partes del país, tuvieron la oportunidad de conocer órganos históricos de otros estados, pudiendo así contextualizar la organería oaxaqueña en un ámbito nacional, e incluso internacional.
También tuvieron la oportunidad de presentarse en diversos foros, como en el "Maratón Bach", concierto colectivo en torno a la música de Johann Sebastian Bach, que se realiza anualmente en el Centro AMMAO-San Agustín, en la Ciudad de México, etcétera. Los jóvenes organistas oaxaqueños forman parte del grupo de estudiantes a nivel nacional, que Gustavo y Ofelia han venido formando con dedicación y entrega por ya casi tres décadas.
