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Como hace un siglo, Aída vuelve al Alcalá

Foto(s): Cortesía
Redacción

Hoy comienza la temporada de ópera del Metropolitan Opera House de Nueva York, con transmisión en vivo a muchas partes del mundo. Oaxaca ha recibido la señal desde hace varios años, con muy buena fortuna. La primera ópera en escena será Aída, de Giuseppe Verdi, una obra muy significativa para los oaxaqueños, porque fue elegida para la inauguración del Teatro Mier y Terán el 3 de agosto de 1909, hoy Teatro Macedonio Alcalá, aunque por varios motivos no pudo ser la obra con que realmente se inauguró el teatro.


En esa fecha se presentaron obras líricas y lectura de poemas con nutridísima concurrencia. Luego, el 5 de septiembre del mismo año se inició la "temporada de espectáculos" con la presentación de la ópera Aída con la Compañía de Ópera Italiana de Miguel Sigaldi, con la intervención de la Orquesta del Conservatorio Nacional de Música de México.


En esa ocasión, los papeles principales son encarnados por Ana Netrebko como Aída, Anita Rachvelishvili como Amneris, Aleksandrs Antonenko como Radamés, QuinnKelsey como Amonasro y RyanSpeedo Green, como el Rey. La dirección está a cargo de Nicola Luisotti.



La ópera se pensó para la inauguración de la Casa de Ópera en El Cairo, pero Verdi no aceptó y en su lugar se presentó Rigoletto. Aída fue finalmente presentada en el segundo año en El Cairo. La narración fue escrita por Auguste Mariette, académico experto en cultura egipcia y fundador del Museo de El Cairo. La escenografía, siempre monumental, es una representación de la arqueología egipcia, e incluye rituales, cantos y danzas de una religión pagana y misteriosa.



Las melodías siguen la expresión de los afectos, como la pena de Radamés por Aída, el dolor de Aída por su padre, la gran celebración de la Marcha triunfal, el canto celebratorio de la multitud, la incertidumbre de Amneris y el himno litúrgico de los sacerdotes.


Todo esto en paralelo con la trama que narra el amor de Radamés con la esclava de Amneris, que es nada menos que Aída; pero, para complicar las cosas, Amneris está enamorada de Radamés. A esto se agrega que Amonasro, el padre de Aída, resulta prisionero de los egipcios.



Radamés se compromete a liberar a su presunto suegro, pero la conspiración es descubierta por Amneris, con lo que Radamés es apresado y finalmente condenado a ser sepultado vivo, con la circunstancia de que Aída se esconde en la tumba, para morir con su amado.



Ópera de ideales


Verdi ilustra en esta ópera sus ideales, como lo hace en otras obras: el patriotismo, el nacionalismo, la tenacidad y el coraje dirigidos a una gran misión. Todo, como una visión paralela a la Italia de la época, en que se tenía una gran aspiración a la unificación, bajo el imperio de Vitorio Emanuel, Rey de Italia. Estas iniciales eran el contenido de las ideas de los italianos cuando gritaban: ¡Viva Verdi!



Hoy, nuestra época ilustra un momento histórico de México frente a las aspiraciones de una dominación imperial global, y resulta muy oportuno recuperar ese espíritu como una metonimia, de modo que ¡Viva Verdi! y acudamos al Teatro Alcalá.

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