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Este domingo se juegan el futuro en Chile con plebiscito 

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Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

CIUDAD DÉ MÉXICO.- El telón de fondo en Chile para el plebiscito constitucional de hoy es la incertidumbre. 

Después de las mayores protestas que el país haya enfrentado desde el retorno a la democracia, la solución consensuada fue la redacción de una nueva Constitución, ya lista, pero ahora las encuestas muestran que los chilenos la rechazarían, lo que regresaría al país al limbo que lo disparó todo: desigualdad, desesperanza y un modelo económico que desamparó a los ya de por sí pobres y desfavorecidos. 

En el referéndum de 2020, 78 por ciento de la población votó a favor de crear un nuevo texto fundamental para reemplazar la Constitución heredada por la dictadura de Augusto Pinochet.

Los últimos sondeos dicen que el "Rechazo" ganaría con 52 por ciento frente al "Apruebo". De ser así, seguiría vigente la Carta Magna actual.

"Si fracasa la nueva Constitución, yo creo que se abre un camino bastante complejo para Chile porque en el fondo volvemos a las mismas condiciones estructurales que generaron el estallido social de 2019", dijo en entrevista Claudia Heiss, doctora en Ciencias Políticas y académica de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile.

"Eventualmente, un triunfo del rechazo va a prolongar la crisis política y va hacer que volvamos a tener en el futuro nuevas situaciones de inestabilidad producto de la incapacidad del sistema político para procesar demandas".

La nueva Carta Magna, cuyo texto final fue entregado al Presidente Gabriel Boric, gran partidario del "Apruebo", en julio pasado, responde en gran medida a las demandas de las protestas masivas de 2019, que en su conjunto reclamaron "Dignidad" y que se transformaron en las campañas a favor del texto con el mensaje "Apruebo Dignidad". 

"Modificaciones constitucionales" 

Si bien, reconocen especialistas, la nueva Constitución no resolverá por sí misma los problemas de la nación, sí es un punto de partida para el cambio que quieren los chilenos, sin importar su posición. 

Según un estudio de julio de Espacio Público, un centro de estudios chileno, más de 80 por ciento de los ciudadanos quieren modificaciones constitucionales pase lo que pase en el plebiscito. 

"La propuesta de la nueva Constitución tiene una columna vertebral que no es sólo una norma, es una visión que atraviesa el texto, que reconoce el momento que vivimos", explicó Pía Mundaca, directora Ejecutiva de Espacio Público.

"Tiene un enfoque de género absolutamente transversal, la relevancia del medio ambiente, la descentralización del poder que en Chile ha costado mucho empujar y también un elemento muy importante es el Estado Social de Derecho". 

El nuevo texto cambia la esencia del Chile conocido: transforma el rol subsidiario del Estado que sólo contribuye al bienestar de los chilenos a uno "social y democrático de derecho" que tiene como deber garantizar el bienestar y los derechos de los ciudadanos; reconoce por primera vez a los pueblos indígenas y establece que Chile es "plurinacional, intercultural, regional y ecológico"; transforma el Poder Legislativo al eliminar el Senado y crear un Congreso de Diputados y una Cámara de las Regiones, y establece como garantías innegociables la vivienda, los derechos sexuales y reproductivos -incluida la interrupción del embarazo-, entre otros. 

Además, pone fin a la especulación con las pensiones de los jubilados, un tema neural en la nación y una demanda clave del estallido, al establecer que los fondos serán administrados de forma pública.

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