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Ejército, trinchera de mujeres y madres

Foto(s): Cortesía
Redacción

Sus razones son diferentes y su papel es fundamental. Son mujeres y son madres que forman parte de las fuerzas armadas del país, forjadas en la disciplina, en el honor, la lealtad y el patriotismo.


Esos valores, en los miembros del Ejército, van más allá de un código escrito en papel. Las mujeres soldado, oficiales, tenientes, entre otros cargos que desempeñan, son asumidos como parte de su vida y tratan de llevarlos a la vida familiar.


Las integrantes del Ejército Mexicano suman más de 12 mil 425 efectivos mujeres que van desde soldados hasta general brigadier. En la Octava Región Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) hay un total de 228 mujeres que desempeñan diversos papeles, como enfermeras, músicos, administrativos, de la tropa, oficiales y jefas.


Aydee Inés Medrano Ceseña, de 26 años de edad, vive a tres mil 319 kilómetros de su ciudad natal, nació en Ensenada, Baja California y llegó a Oaxaca en 2010 a partir de un cambio de adscripción. Madre de una niña de seis años, es soldado auxiliar oficinista en la Octava Región Militar.


Cuando decidió ingresar a las filas del Ejército era para estudiar la carrera de médico en la Escuela de Medicina de la Sedena; con su embarazo, tomó la decisión de desertar en sus estudios para dedicarse a trabajar. Para ella – madre soltera –, “cuando eres madre las prioridades cambian”.


Verde olivo


Mujeres en la Octava Región Militar 228

Mujeres en el Ejército 12,425

Fuente: Sedena


 


Estar en Oaxaca implica una situación difícil porque vive a miles de kilómetros de su familia y debió recurrir a la contratación de una persona que la ayuda con el cuidado de su hija.


“Es bonito, tiene sus pros y sus contras, porque los niños requieren atención y hay ocasiones que no llegamos ni a dormir. Mi hija se emociona por mi trabajo, pero también se pone triste porque no llego a dormir, cuando tenemos servicios de 24 horas”.


Medrano Ceseña dice que “pensaba que pasaba algo siendo madre soltera pero no dependemos tampoco de un hombre. A mí me daba miedo estar sola, pero luego me di cuenta que no pasa nada”.



Aidee Inés Medrano, soldado auxiliar oficinista, pero nacida en Ensenada, Baja California. FOTO: Javier Jarquín

El encanto de la milicia


De acuerdo con la Sedena, el 93 por ciento de las mujeres en la milicia egresaron del sistema educativo militar. La mayoría, 4 mil 604, de la Escuela Militar de Enfermería; pero también de la Escuela Militar de Graduados de Sanidad, de Tiro, de Ingeniería, de Idiomas, de la Aplicación de Armas, de Aviación, de Guerra, entre otras.


El padre de Vasti Viridiana Villaseñor Cano siempre quiso ser soldado, le gustaba pertenecer al Ejército Mexicano, pero nunca pudo serlo. Esa atracción se le heredó a su hija. Un día, cuando ambos visitaron instalaciones militares en Aguascalientes la mujer no dudó en ingresar a las fuerzas armadas.


La joven madre, originaria de Toluca, Estado de México, egresó de la Escuela Militar de Enfermería y su carrera le ha permitido residir en varias partes del país, como Veracruz. Actualmente es teniente enfermera en el Hospital de Zona de la Octava Región Militar y vive junto con su hijo y su madre en las instalaciones militares; su esposo, también militar, está adscrito en la zona militar en Irapuato, al que ve “cada que se puede”.


“Ser militar es un estilo de vida y aunado a la belleza que es ser madre tiene ciertas complicaciones pero con grandes satisfacciones”.


Las mujeres también participan en las acciones para el combate a la violencia. La Sedena precisa que se desempeñan en actividades propias de su especialidad cómo médicos, dentistas, enfermeras y policías militares.


Le pone la música


Una situación personal y la imposibilidad económica para continuar sus estudios en la Ciudad de México en la Escuela Superior de Música llevaron a Cristina Méndez Ángeles a formar parte de las fuerzas armadas del país.


Tiene 26 años y un hijo de nueve meses de edad al que, por el trabajo que absorbe gran parte del tiempo, está al cuidado de su madre y de su hermana, ya que su esposo también es militar.



La banda de guerra de la Octava Región Militar. FOTO: Javier Jarquín

“Ser madre en el ejército ha sido un poco complicado, el tener que dejarlo al cuidado de mi mami, de mi hermana, es difícil; es necesario adaptarse, pero al paso de los días se nos ha hecho una costumbre porque debemos trabajar”.


Méndez Ángeles, originaria de San Jerónimo Tlacochahuaya,  forma parte de la Banda de Música de la Octava Región Militar y su instrumento es la flauta. Para ella los valores que se han inculcado en el ejército son más que un requisito, cada uno de ellos los lleva al ámbito familiar: “la honestidad y la disciplina son muy importantes en casa”.

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