“Desde lo alto del edificio donde trabajaba se podía ver los tanques en la plancha del zócalo capitalino, teníamos temor de que pasara algo, el ambiente estaba muy violento, era 2 de octubre, fecha en que se programó, por la tarde, el mitin estudiantil en Tlatelolco”, narra Pedro Rosalino Pérez Vicente, un oaxaqueño originario de Zimatlán de Álvarez, de profesión sastre y quien trabajaba en la calle de Isabel la Católica 25, esquina con Madero, via que da acceso al zócalo de la Ciudad de México.
Desde los altos de Isabel la Católica se observaba al zócalo “entonces desde los balcones veía, al igual de mis compañeros de trabajo, a las tres o cuatro personas que a veces transitaban por el lugar; el entoces Distrito Federal, a pesar de que es la capital, era un pueblo”.
Pérez Vicente relata que en aquella fecha vivía con su esposa, Alicia Margarita, y sus hijos Jorge y Susana, en la hoy Ciudad de México.
El domicilio del sastre estaba en la esquina de la calle Dos de Abril y Pensador Mexicano número 37 de la colonia Vicente Guerrero, vía que se encuentra atrás del Teatro Blanquita, la zona cero del bullicio de la ciudad, del bajo mundo de la capital; ahí estaba el Salón México”.
En el perímetros se encontraba la pulquería La Gallina de los Huevos de Oro, el Mercado Dos de Abril, Hotel Dos de Abril, donde filmaron parte de la película Salón México, 20 años antes, en 1948, ”.
Los estudiantes en su lucha.
Destacó que había situaciones que en ese momento les preocupaba a los estudiantes, “la ciudadanía no sabía, pero los apoyaba".
SE CERRARON LOS COMERCIOS
Ese día se cerraron todos los comercios, no se trabajó, “no sé como le llamaron al paro, total que paralizaron la ciudad; para llegar al lugar en que trabajaba debí caminar".
“Esa tarde del 2 de octubre ya se había registrado la trifulca en la Plaza de la Tres Culturas, la que se encuentra en Tlatelolco, había un corredero de gente tremendo”, recordó.
UN DÍA DE TERROR
Regresaba del trabajo a la casa a contraflujo de quienes huían de Tlatelolco, barrio habitacional que se encuentra a no más de un kilómetro hacia el norte.
Recuerda: "iba rápido porque me urgía llegar a casa por mi familia; en el camino, entre la urgencia, encontré a un amigo de nombre Gerardo; él estudiaba en la Preparatoria Uno, pidió que lo acompañara en busca de su hermano pues, presuntamente, lo tenían detenido en el zócalo, 'espérame' solicité, pero salió otro estudiante y ambos se fueron”.
El sastre reandó sus pasos y, a lo lejos, observó que se acercaba Ramiro, el estudiante a quien Gerardo, su hermano, había ido a buscar.
Los compañeros llevaban a Ramiro lesionado por una bayoneta de los militares, le habían fracturado una de las costillas.
Hombres y mueres fueron tratados de igual manera.
Mientras auxiliaban al lesionado, se percataron que los soldados se acercaban al grupo a paso veloz, con no muy buenas intenciones; "los amigos dejaron solos a los hermanos para ponerse a salvo", recordó.
El sastre, Pedro Rosalino, llegó a su casa donde no encontró a esposa ni a sus hijos, "ellos habían ido a comprar el pan; mi esposa contó que vio como iban corriendo a toda velocidad los soldados para detener estudiantes, entonces, se pegó lo más que pudo a la pared y, de esa forma se salvó, porque de lo contrario la hubieran tirado junto con los pequeños que se escondieron detrás de ella”.
NO HABÍA PASO AL ZÓCALO
Mencionó que los ciudadanos de a pie, los trabajadores, lo único de lo que se enteraban era lo que veían en las calles; los hechos fueron sus fuentes de información, “pero no podíamos acercarnos al zócalo porque había una fuerte represión, ahora todo está más tranquilo, pero antes era bastante difícil meterse en cosas que eran riesgosas”.
Por la calle de Madero e Isabel La Católica se podía ver a los militares caminando por ambas aceras, “ellos cubrían de Isabel La Católica al Zócalo y regresaban, y los tanques daban vueltas en la plancha del centro de la ciudad; no había manera de ir para allá, entonces salías del trabajo para tu casa, porque no te dejaban otra opción”.
Los tanques en el Zócalo de la Ciudad de México.
JAMÁS APARECIERON
A los hermanos Ramiro y a Gerardo jamás los volvió a ver, algunos vecinos decían que habían regresado a su rancho ubicado en una comunidad lejana, otros, que habían sido ejecutados, al igual que cientos de estudiantes en aquel fatídico día.
Tiempo después, al aprender bien la sastrería, regresó a probar suerte a la ciudad de Oaxaca de Juárez, tanto en la composición y además, tuvo la suerte de ser el sastre oficial de cuatro gobernadores del estado.
LAS FECHAS
El movimiento del 68 inició el 22 de julio, fecha del primer incidente, hasta el 13 de diciembre, en que, una vez decidido el regreso a clases, se suspendió la última manifestación de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN)
El 22 de julio se suscitó un enfrentamiento entre alumnos de la preparatoria particular Isaac Ochoterana y de las vocacionales 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional (IPN), esta última ubicada en la Plaza de la Ciudadela.
El motivo inmediato, un juego, el permanente, los roces y la rivalidad que genera la vecindad, se dice que pandillas del barrio los “Ciudadelos” y los “Arañas” calentaron el pleito.
Para restablecer el orden intervinieron elementos del cuerpo de granaderos, lo que agravó más las cosas por los métodos violentos que emplearon y que incluyeron la ocupación de los planteles.
En México, los estudiantes ya habían tenido oportunidad de manifestarse en los años previos al movimiento de 68; muchos a favor de la formación de organismos de participación en las instituciones educativas, de la reforma universitaria y de un acceso amplio de los grupos económicamente menos favorecidos a la educación superior, lo que estableció vínculos entre estudiantes y asociaciones campesinas y obreras.
Los puntos álgido en el enfrentamiento gobierno/ estudiantado se localizaron además de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), en la Universidad Autónoma de Puebla, la autónoma de Nuevo León, la de San Nicolás de Hidalgo en Michoacán y la Benito Juárez.
