La iniciativa de zonas de ayuda a mujeres en riesgo por acoso callejero, establecida por algunos comercios de la capital del estado tiene que revisarse a fondo a manera de que éstas no representen un mayor peligro, advirtieron colectivas feministas.
“Es necesario identificar los espacios que realmente sean seguros, quizá una red que pueda avalar que son lugares confiables, con nombres y rostros, que no sea a la deriva o que suponga mayor riesgo. Tendría que darse una organización más estructurada”, señaló, Guillermina Juárez Leyva, integrante de Mano Vuelta A.C, organización feminista que promueve la formación de una sociedad más equitativa y de libertades con un enfoque intercultural, de género y derechos.
Otro riesgo de esta medida -apuntó- es que al final terminen siendo políticas rosas, simulaciones y que maquillen una realidad sin que se resuelva el problema de fondo.
“Como una acción afirmativa que resuelve un problema inmediato, está bien, pero no se resuelve de trasfondo”, declaró.
Hasta el momento, al menos 16 comercios se sumaron a la iniciativa surgida de la sociedad civil.
Agencias de vehículos, tiendas de ropa, restaurantes, cafeterías, estacionamientos y baños públicos, incluso talleres mecánicos, entre otros giros se ofrecieron como zonas seguras pero nada garantiza que realmente puedan llegar a serlo.
Para Mary Trini del colectivo Femicletas, si bien la iniciativa puede ser el primer paso de un proceso de transformación, también podría ser sólo algo transitorio.
“Desde mi perspectiva no basta solo con ofrecer las instalaciones, debe de haber un trabajo profundo de consciencia y sensibilización hacia su personal, protocolos para acompañar a las víctimas, hacer el llamado a las autoridades para que intervengan y dejar de fomentar la publicidad sexista”, puntualizó.
Hasta el momento las instancias públicas no se han pronunciado respecto a esta iniciativa y por lo pronto no hay nada que la regule.
Comercios sumados a la iniciativa
Benjamín Ramos, quien es propietario de Daniela Spa, negocio ubicado en la calle de Murgía, indicó que aún sin que esta iniciativa hubiera surgido, en distintas ocasiones el establecimiento ha brindado ayuda a personas víctima de algún delito al transitar sobre esa calle.
En esa misma zona -dijo- de manera constante ocurren hechos de violencia, tan sólo la semana pasada tuvieron que auxiliar a una mujer que era golpeada por un taxista.
“Yo y otros vecinos intervenimos, el taxista al vernos huyó. Llamamos a la policía y llegó una hora y media después”, comentó.
Luis Antonio García, propietario del café Las Montañas de Pluma, ubicado sobre Pino Suárez, también se sumó a la iniciativa, señaló que sobre esta calle también son constantes los asaltos a la ciudadanía a pesar de que sobre esta vía hay una patrulla de manera permanente.
En ambos casos indicaron que si bien es una acción implementada de buena fe, hay establecimientos en los que no se podría confiar.
Quienes están sumados sólo tiene su prestigio como aval.
