A nivel nacional Oaxaca tiene los índices más altos de abandono de las escuelas.
Mientras que en el estado la deserción escolar es de 12.7 por ciento, en entidades como Sinaloa es de apenas un 0.1 por ciento, según datos de la Dirección General de Planeación, Programación y Estadística Educativa (DGPPyEE) y la Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Coordinación (SPEC) de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Uno de los factores de mayor incidencia para que los menores abandonen las instituciones educativas es el trabajo infantil, el cual coloca en riesgo de deserción escolar al 16 por ciento de la población en el estado, por ser éste el porcentaje de niñas, niños y adolescentes que además de estudiar tienen que trabajar, según datos de la Dirección General de Población de Oaxaca (Digepo) en la publicación Trabajo Infantil.
Largas distancias
A su vez, el estudio diagnóstico El derecho a la Educación 2018, elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), agrega que los tiempos de traslado a los centros educativos son un factor determinante de la deserción y la inasistencia.
Las entidades cuya población en edad escolar requiere de mayor tiempo para trasladarse a la escuela son Chiapas, Chihuahua, Hidalgo, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Veracruz y Zacatecas.
Apoyos y becas
Por otra parte, la accesibilidad económica se encuentra limitada en las entidades más pobres.
En Guerrero, Puebla, Oaxaca, Guanajuato y Veracruz más del 20 por ciento de la población en edad escolar que no asiste a la escuela lo hace por motivos económicos; esta cifra es menor a diez por ciento en Durango, Sinaloa, Sonora Baja California y Baja California Sur.
Un factor para incentivar al educación son los apoyos económicos, los cuales se reparten en mayor medida entre las entidades con mayor porcentaje de población con acceso económico limitado, de tal forma que Oaxaca, Chiapas y Guerrero tienen un mayor porcentaje de población en edad escolar que asiste a la escuela con beca o apoyo para estudiar (más de 38 por ciento) y esta proporción es más de tres veces a la población con beca en las entidades de mayor desarrollo.
