JUCHITÁN, Oaxaca.- Consternación ha causado entre las organizaciones de derechos humanos y de defensa de la tierra, el deceso de Marcelino Nolasco Martínez, coordinador del Centro de Derechos Humanos Tepeyac en el Istmo de Tehuantepec, quien falleció el lunes a consecuencia de la COVID-19.
Marcelino Nolasco, de 52 años de edad, ingresó hace seis días al Hospital Insabi número 25 de Juchitán, Oaxaca, en donde recibió atención médica, pero tras complicaciones, falleció.
El Centro de Derechos Humanos Tepeyac y decenas de organizaciones sociales como Sol Rojo y la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (Ucizoni), así como defensores y activistas sociales, lamentaron su muerte y lo recordaron como una persona justa y luchadora de las causas sociales.
Félix Castellanos Onofre, asesor y encargado del área de administración del Centro de Derechos Humanos Tepeyac lamentó el deceso de Nolasco e hizo un llamado urgente al gobierno de Oaxaca a reforzar medidas sanitarias y dictaminar semáforo epidemiológico “rojo”, debido a que hay un acelerado ritmo en el contagio y decesos en lo que va de este 2021.
A Marcelino Nolasco se le recuerda como un defensor de tiempo completo y siempre acompañando y solidarizándose con las luchas de los pueblos indígenas, especialmente de San Dionisio y San Mateo del Mar, asimismo con los pueblos zapotecas contra la llegada de megaproyectos.
El activista estuvo ligado al trabajo pastoral de la Diócesis de Tehuantepec en la fundación y acompañamiento de las escuelas comunitarias como el Bachillerato Asunción Ixtaltepec (BAI) Preparatoria Marista, el bachillerato comunitario José Martí en San Francisco Ixhuatán y en San Mateo del Mar.
En este último, por su trabajo cercano con la comunidad, se pidieron medidas cautelares para su protección por el clima de violencia desatado en ese municipio ikoots.
El defensor comunitario también estuvo apoyando y dando acompañamiento a las caravanas migrantes que cruzaron por esta región del Istmo.
El Centro de Derechos Humanos Tepeyac fue fundado por el Obispo Arturo Lona Reyes, quien también perdió la batalla contra la COVID-19 en octubre pasado.
