El Estado tolera la violencia en contra de los indígenas en Oaxaca, pues las causales de los daños ejercidos hacia los indígenas surgen de las propias instituciones y políticas del gobierno estatal, señala el estudio Violencia y paz, diagnóstico y propuestas para México, realizado por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República y publicado en julio del 2017.
Las instituciones procesan conflictos o demandas con lentitud y negligencia, y de un complejo simbólico que reproduce el racismo como parte de una ideología y práctica que sirve para anular al otro, eludiendo la responsabilidad de procurar satisfacción mínima en el cumplimiento de derechos humanos e indígenas, explica la publicación.
Una de las principales causas de la conflictividad en los pueblos indígenas son los intereses del capital nacional y extranjero para la explotación de los recursos, los cuales no deben estar por encima de estos pueblos, sin embargo el estudio detalla que los gobiernos oaxaqueños no sólo no han actuado para arreglar estos conflictos, sino que han actuado en complicidad para la explotación de estos recursos.
Para la construcción de una cultura de paz en el estado de Oaxaca hay varios retos de diferente intensidad, ya que el gobierno y sus instituciones son los principales generadores de las violencias más preponderantes en la entidad.
Marco institucional
“Lo primero sería reforzar un marco de institucionalidad que garantice el adecuado procesamiento a las demandas de la ciudadanía con respecto a políticas públicas e igualdad de género, pues sobresale que estas fallas de carácter administrativo, permeadas por la lentitud y la negligencia, suelen ser factores que facilitan las violencias”, aconseja la publicación.
El autoritarismo y el racismo son también factores identificables que cuentan para hacer daño a un porcentaje significativo de población indígena. En relación con ello y como segundo reto sería la construcción de ciudadanía, de una cultura política de respeto a los derechos indígenas, de una interculturalidad con igualdad y justicia, pero ello implicaría atender la histórica rivalidad entre la clase política que domina el contexto oaxaqueño.
