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Como injusticia califican nacimiento de bebé afuera de hospital de San Pablo Huixtepec, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

"Es una maldita injusticia esto. ¡Ay Dios! Estamos hablando que desde hace rato está esta señora parada ahí, lista para dar a luz y nadie sale. La señora dio a luz ahí y el bebé cayó al suelo. Es una maldita injusticia". La voz del testigo relata lo ocurrido en el patio del Hospital Regional de San Pablo Huixtepec, donde una mujer de 28 años tuvo que parir de pie a su quinto hijo. En el acto el bebé cayó de cabeza al piso.


Pese a recomendaciones de organismos de derechos humanos a partir del caso Irma -una mujer mazateca quien dio a luz a su hijo en el césped del centro de salud de San Felipe Jalapa de Díaz-, una banqueta, el suelo o el baño de una gasolinera han sido los lugares donde mujeres de comunidades indígenas han traído a sus hijos al mundo debido a la falta de atención oportuna, ausencia de medidas de no repetición por parte de las instancias de salud, así como por discriminación.


“Esto es una injusticia”


Un video grabado por un ciudadano que estaba en el hospital de Huixtepec muestra que la mujer llevaba rato pidiendo ser atendida. En las imágenes se aprecia un charco de líquido amniótico y sangre en el piso y médicos socorriendo a la mujer.


Se percibe el llanto ahogado del que al ser expulsado del vientre de su madre cae al piso de cabeza, según el relato de quien graba el video.


"Soy testigo de todo esto porque yo la vi desde que llegó. Aquí la tienen parada en la puerta. Y la señora, quejándose. Y vi cómo salió el bebé y cayó de cabeza en el piso", relató.


En el video -de 2 minutos 54 segundos- se escucha la voz de otra mujer que grita a los médicos que son inhumanos. Por los reclamos de las personas en el hospital, a la mujer la tenían en espera debido a que le solicitaban papeles para su ingreso. "Una persona que no sabe leer y escribir. Le piden los papeles y ¡mire lo que pasó!", reclamó otra ciudadana.


El hecho fue minimizado por los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) que a través de un comunicado indicaron que la mujer, originaria de Ayoquezco de Aldama, arribó a la unidad médica a las 7:10 horas con labor de parto y fue atendida a las 7:14 a la entrada de la unidad hospitalaria por la médica de guardia e internos.


Larga omisión


Rebeca Lorea, coordinadora de Incidencia en Política Pública en el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), organización feminista experta en derechos reproductivos, señaló que la violencia obstétrica tiene muchas caras y formas de manifestarse, sin embargo, hay una tendencia a que la vivan mujeres indígenas y afromexicanas de zonas alejadas en hospitales o centros de salud.


“Llevamos varios años insistiendo en el tema. Había retos anteriores a la pandemia, los cuales se han agravado durante ésta, sin embargo, lo que refleja este caso (San Pablo Huixtepec) es que algo está fallando en la difusión de los derechos y lineamientos en a la atención a las mujeres embarazadas”, dijo.


Los partos en la calle no son una problemática que se haya presentado con la pandemia debido a los protocolos de ingresos a los hospitales, lo anterior ha sido una constante documentada en la última década.


“Con o sin COVID, esto es algo que hemos visto con anterioridad, las emociones y sentires de las pacientes son ignorados y les dicen cosas como: váyase a caminar y vuelva después. Esto no es novedoso y sí constituye violencia obstétrica porque se le está negando el ejercicio de un derecho a estas mujeres”, expuso.



Rebeca Lorea indicó que el caso de Huixtepec no debe de caer en la criminalización del personal médico del Hospital Regional porque el uso del derecho penal individualiza las responsabilidades y esto es no ir al fondo de la problemática.


“La naturaleza del derecho penal no va a encontrar que el hospital cometió un delito, sino que fulano o mengano cometieron un delito, entonces el hecho de individualizar la responsabilidad en algo cuyas causas son variadas, complejas y estructurales no va a resolver el problema. Entonces, criminalizar a la persona que le dijo: ahorita no pase, no va a resolver que esto no vuelva a pasar", señaló.


"Entonces, a lo que hay que apostar es a una investigación más profunda, como decir: con qué recursos cuenta este hospital, qué recursos hubieran tenido que tener para poder haber brindado la atención a tiempo. Sabemos que ahorita, durante la pandemia, están rebasados y es complicado porque las mujeres también tenemos derecho a la salud”, expuso.


Los registros que existen sobre estas violaciones a derechos son apenas una pequeña muestra de lo que en realidad podría ocurrir en la entidad. Los que se conocen son porque fueron captados en video y difundidos en redes sociales y medios de comunicación.


Datos que podrían dar una dimensión de lo que ocurre en relación a la violencia obstétrica están reflejados en la Encuesta Nacional de Dinámica en las Relaciones en los Hogares 2016, que indica que 33% de las mujeres que tuvieron un parto entre 2012 y 2016 refirieron haber sido maltratadas durante la atención, desde gritos, regaños, hasta ignorarlas o incluso colocarle algún método anticonceptivo contra su voluntad.

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