Cuando a Victoria se le pregunta qué la hizo libre, no duda en su respuesta: desechar el estereotipo que afirma que las mujeres no pueden ser aliadas.
Aquel aprendizaje construido a partir del feminismo, así como habilidades de plomería, autodefensa y arte de la desobediencia, adquiridos en la Escuela para la Libertad de las Mujeres (ELM), ubicada en la capital de Oaxaca, le permitieron ir construyéndose desde una mirada diferente que la dotaron de autonomía plena.
“Fui criada en un entorno en donde se nos dijo que las mujeres no podíamos ser amigas. Recuerdo que cuando llegué a la escuela lo hice con esta necesidad profunda de tener estas alianzas con las mujeres porque dentro de mí algo se estaba rompiendo. El poder relacionarme, de mejor manera, con las mujeres y romper con ese prejuicio de que no era posible, fue como lo más liberador que me dio la escuela”, expresa Victoria Jiménez, quien es egresada de la segunda generación y actualmente miembro de la parte organizadora de la ELM de Oaxaca, estado que concentra una de las diez tasas de feminicidios más altas en el país y 40 municipios con Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM)
Planteada como un proceso de formación feminista bajo varios ejes, la ELM creada por Norma Mogrovejo y Lidia Aguado, nació en 2015 de la idea de generar una escuela de actividades que normalmente se consideran masculinas, como plomería, carpintería y electricidad; sin embargo, al reflexionar consideraron que entrar en este proceso implicaba una deconstrucción integral pasando por la autoconciencia, elementos teóricos e instrucción en autodefensa, dado el contexto de violencia contra las mujeres a nivel global, así como la necesidad de expresarse mediante manifestaciones artísticas.
El resultado
El resultado final fueron cinco módulos: teoría, autoconciencia, autodefensa, conocimientos técnicos y el arte de la desobediencia.
Sin maginar que el interés de las mujeres por ingresar a la ELM crecería de forma importante, en el 2015 egresó la primera y segunda generación. A seis años del nacimiento del proyecto suman 380 graduadas y cada año hay más interesadas en ir sobre esta ruta de aprendizaje que ha dado grandes frutos.
Los impactos son evidentes. Cuando las mujeres terminan su aprendizaje de tres meses y medio, generalmente encuentran cambios y toman decisiones importantes en función a sus procesos de autoconciencia. “Al hacer una evaluación final, en la que les preguntamos cómo se perciben después de la escuela, es bien interesante, principalmente escuchar el desarrollo de su autonomía, eso por un lado, y por otro están los cambios colectivos. Son evidentes las redes que se generan y en estos momentos unos de las cosas vitales para sobrevivir es la generación de redes para apoyo mutuo”.
Son un semillero
Vuelto un semillero, la ELM ha dado lugar a la creación de diversas colectivas y organizaciones feministas que están haciendo labores desde el ámbito legal, psicológico o desde el impulso de iniciativas en el ámbito legislativo.
En su arranque del proyecto el grupo no era mayor a 20 personas, con el tiempo y las referencias de quienes han cursado por este espacio, la demanda de ingreso ha crecido de manera exponencial. En este 2021 la convocatoria provocó el interés de más de 160 mujeres de todo el país, de las cuales fueron seleccionadas 40.
Aunque el proyecto sigue siendo prioritariamente enfocado a mujeres de Oaxaca, con la virtualidad se estableció la posibilidad de abrirla a mujeres de otras latitudes. Si bien la pandemia representó en su inicio un reto, éste se superó trasladando la escuela a la modalidad virtual.
“Era algo a lo que nos resistíamos mucho porque concebíamos la escuela como el contacto humano entre mujeres y la reunión separatista era importante y tomar la decisión de la virtualidad fue muy difícil. Al finalizar la pasada generación la reflexión de ellas es que era importante hacerlo y más en las condiciones en las que estábamos, porque los índices de depresión y ansiedad se habían disparado. La escuela hizo su aporte para mitigar estos golpes”, expuso.
Libertad y autonomía
Arely, también integrante del equipo, destacó que la libertad va pegada a la autonomía y, en este sentido, dota a las mujeres de la capacidad de decidir en todos los sentidos y ámbitos en su vida, por ejemplo, decidir qué estudiar, a qué dedicarse, o casarse o no.
“Es saber y poner sobre la mesa que hay decisiones que, muchas veces, la sociedad nos obliga como a ser mamá y casarnos, cosas que damos por hecho. La escuela con los temas que maneja nos hace ver esta estructura e imposiciones sociales. No es decirles que está bien o está mal, sino enseñarles a que se cuestionen y decidir sobre sus propias vidas”, expuso.
Para la formación de las generaciones de este año, la ELM cuenta con el apoyo de la Defensoría de los Derechos Humanos de Pueblo de Oaxaca (México) y en el País Vasco (España), con la Diputación Foral de Guipúzcoa, Solidaridad Internacional y la Asamblea de Mujeres de Bizkaia. Este proyecto también es impulsado por activistas sociales y académicas de Oaxaca, Ciudad de México y del País Vasco, con amplia trayectoria en la lucha por los derechos humanos de las mujeres y la disidencia sexual, desde la docencia y el activismo social de base.
“Fui criada en un entorno en donde se nos dijo que las mujeres no podíamos ser amigas".
Victoria Jiménez, Egresada de la ELM.
380
Graduadas ha tenido la ELM.
