Problemas de rebeldía, drogas y hasta anorexia, entre otros, son señales que las personas abusadas sexualmente en la niñez manifiestan durante la adolescencia, principalmente cuando sus familiares nos les creyeron o vivieron en silencio las violaciones, informó la Clínica de Atención Psicológica y Terapias Alternativas (CAPTA).
Cuando los niños denunciaron el abuso ante sus padres y no se les creyó, el proceso de recuperación es más complicado, porque viven enojo e ira contra las personas a las que les confesaron el hecho, indicó la especialista de CAPTA, Zoila Ríos Coca.
La médica explica que en los casos en que es el padre (o padrastro) quien abusa y la madre permite que siga ocurriendo, son los que dejan más secuelas psicológicas y emocionales en los niños, las cuales hacen crisis en la etapa de adolescencia.
Este tipo de sucesos se descubren cuando las familias recurren a la asociación en busca de ayuda para superar los problemas actuales de conducta. Es ahí cuando se conoce que los adolescentes fueron abusados sexualmente hace 10 años, cuando menos, periodo en el que al menos vivieron abuso por cinco años.
Manifestaciones
Entre las principales señales cuando “arrastra” este abuso se encuentra la rebeldía, abuso de alcohol o drogas; se involucran en actividades que ponen en riesgo su vida, establecen noviazgos violentos, agreden su cuerpo, intentos claros de suicidios y presentan hasta problemas de alimentación como son: anorexia, bulimia u obesidad, en busca de no parecer atractivos.
Cuando la revelación de los hechos ocurre durante la edad adulta, en el caso de las mujeres se descubre que mantienen relaciones inestables, violentas o se han sometido a más de un aborto.
Padre, el principal agresor
La especialista de CAPTA señaló que respecto a los casos que atienden, en un 50 por ciento o más, es el padre (padrastro) quien abusa sexualmente de los niños y niñas.
Vivir con el responsable de la agresión, que en ocasiones son tíos o abuelos, hace más complicada la recuperación.
En la etapa de recuperación, agregó, también influye el tiempo que haya ocultado o en el que estuvo expuesto al abuso.
