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Acoso en el Cobao, rebelión de estudiantes

Foto(s): Cortesía
Redacción

No hay titubeo en sus voces. El señalamiento fue directo y contundente. “Seremos la última generación a la que acoses”. Agolpadas en la puerta del salón de computación del plantel, decenas de niñas se unieron. Llevaron de frente el valor y la denuncia contra el profesor Jorge C. S., señalado de acoso y hostigamiento sexual en contra de las estudiantes del Colegio de Bachilleres de Oaxaca (Cobao) número 39, ubicado en Nazareno Etla.


Sus rostros iban cubiertos no porque quisieran ser anónimas ante el acusado, sino porque son menores de edad. Detrás de cada pañoleta él sabía perfectamente quienes son porque las ha acosado de manera directa.


"No tenemos miedo porque ahora estamos juntas", decían mientras se lanzaban hacia el salón en donde el docente permanece detrás del escritorio con la cabeza agachada. “Niñas que están allá adentro, no se dejen intimidar por ese pen…”, “nos decías que la tenías muy grande, ahora dinos cómo la tienes...”, “mujeres unidas, jamás serán vencidas”, “no fuimos la primera generación a la que acosas, pero sí seremos la última”, retumbaron las consignas y reclamos.


Ésta no fue la primera acción de denuncia en su contra, el 7 de marzo de 2019 las estudiantes lograron que la Comisión Mixta Disciplinaria del Cobao iniciará una carpeta de antecedentes en la cual refieren cada una de las denuncias. El docente fue cesado por dos meses, regresó al plantel y continuó el acoso.  


No procedió una acción penal, pues los directivos consideraron que no había elementos de prueba que demostraran la indebida y violatoria conducta del profesor.  


Sin embargo, los testimonios de las estudiantes plasmadas en el expediente 001/CMD/2019 de la Comisión Mixta Disciplinaria del Cobao, son contundentes.


"A veces, saliendo me decía que me quedara hasta lo último, me sentía incómoda por eso les decía a mis amigas que me esperaran. Sólo me hacía esperar para decirme que me veía bonita que le gustaba (...) me regaló una paleta con un papelito en el cual decía que le gustaba y delante de él abrí el basurero y lo tiré”.


Otra estudiante relató en el misma denuncia: “Cuando el maestro recibe trabajos te tienes que formar y en una ocasión una compañera me dijo que no entrara sola al salón porque el maestro le había pedido otra cosa, pedía que se dejaran tocar las piernas para pasar la materia”.


El mismo documento detalla que en una encuesta realizada al interior del plantel, el estudiantado indicó que el profesor dirige miradas y gestos morbosos a las estudiantes, que se habían percatado que el docente pide dinero o cosas materiales para acreditar materias o mejorar calificaciones, además de que incurría en acercamiento físico que ha incomodado a las estudiantes mujeres, por citar algunas.


Durante la encuesta se preguntó al estudiantado si ¿el profesor hacía alguna diferencia en el trato hacia los estudiantes hombres y mujeres?, las respuestas fueron que abrazaba a las mujeres, las tomaba por la cintura, las veía morbosamente, además que reprobaba a la mayoría de ellas porque consideraba que ellas harían cualquier cosa para pasar la materia.


Así, frente a la puerta tapizada con la foto del docente señalado, las estudiantes se observaron fuertes, encaminadas sobre la ruta de la otra justicia, aquella rebelión contra el acoso sexual a través del escrache, estrategia que cada día toma más fuerza en las escuelas del estado de Oaxaca. 


Una cuarta parte del enorme patio del plantel fue cercado con un tendedero de denuncias. Algunos estudiantes hombres se rieron, otras estudiantes mujeres se acercaron a mirar y asintieron con la cabeza. Las manifestantes repartieron volantes, pegaron carteles y elevaron sus puños para mostrar sus listones morados. La directora se mantuvo al margen en sus oficinas. 


“Yo puedo dar mi punto de vista personal, pero estoy representando la parte directiva de la institución y nos tenemos que acatar las decisiones de mis autoridades, a mi me toca sólo darle trámite y que ellos hagan lo propio”, justificó la directora Paris Morales Márquez, cuando le preguntaron si dos meses de suspensión fueron suficientes y justos ante una conducta de esa naturaleza.


“Yo he recibido aquí las quejas y aún cuando no hayan pruebas, siempre que vengan acompañadas del padre de familia, ya tienen esa solidez el acompañamiento jurídico (…)”,añade.


Las horas pasaron. El profesor continuó resguardado en el salón de clases. Las estudiantes no estaban dispuestas a que siguiera el acoso y que no pasara nada. El departamento jurídico del Cobao llegó al plantel, pidió a las denunciantes que llamaran a sus tutores y tutoras para que interpusieran la denuncia. El lugar se llenó de personas adultas que se sumaron al enojo de las estudiantes.


Al exterior la policía resguardó, esperando el momento para sacar al señalado. La turba nuevamente se arremolinó en el acceso del salón de computación. Los uniformados hicieron una acción de rescate. Los gritos, empujones e insultos hacia el docente llovieron sin piedad. El acusado fue subido a una patrulla y trasladado al Ministerio Público de Etla, en donde hasta ayer se habían presentado cuatro niñas a denunciar, pues como lo advirtieron al inicio de su protesta, ¡no habrá más silencio!

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