Sobrepasado por la desnutrición severa, el pequeño Udai Faisal, un bebé de sólo cinco meses de edad, murió postrado en la cama de un hospital de Yemen, revelando las consecuencias de la cruenta guerra civil que azota al país asiático.
Sólo dos días antes, la agencia AP publicó una fotografía del pequeño: famélico, con la mirada perdida, los ojos hundidos, tubos de alimentación en su nariz, los pequeños puños cerrados y su esquelético cuerpecito envuelto en una manta. La imagen le dio la vuelta al mundo y dirigió la mirada de la comunidad internacional al conflicto que se vive en Yemen.
De acuerdo con el diario The Independent, Udai fue internado el 20 de marzo pesando sólo 2.4 kilos, la mitad de los que los niños sanos de su edad. Se le diagnosticó desnutrición severa, diarrea y una infección en el pecho. Se le suministraron antibióticos y una solución alimentaria, pero no fue suficiente. Murió cuatro días después, justo cuando la ofensiva de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí contra los rebeldes hutíes cumplió un año.
Según la ONU, esa coalición es responsable de la mitad de los 3.218 muertos que se han registrado. Además, la guerra ha sumido al país en una grave crisis humanitaria, con cerca del 80% de sus 25 millones de habitantes necesitada de ayuda, y con niños, como Udai, que mueren de hambre.
Sus padres relataron al portal británico que, justo antes de fallecer, su bebé vomitó un líquido amarillo por la nariz y la boca, y luego dejó de respirar. "No lloraba. No hubo lágrimas, simplemente movimientos rígidos", contó su madre, Intissar Hezzam. "Grité y me desmayé", admite.
En su corta vida, Udai sólo conoció la guerra, las necesidades que su familia no podía alcanzar a cubrir, el hambre, el miedo, escuchó el ruido de las bombas y el traquetear de las metrallas.
La madre cuenta que el día en que dio a luz, una lluvia de bombardeos de la coalición árabe golpeaba el barrio pobre donde vive en las afueras de Saná, la capital de Yemen.
"Ella estaba gritando, mientras los bombardeos hacían que el lugar se estremeciera", dijo el padre del bebé, Faisal Ahmed.
La familia está integrada por otros nueve niños que van de los dos hasta los 16 años. Todos ellos viven de una modesta pensión que recibe el padre, militar retirado. La guerra ha hecho que miles de yemeníes no encuentren qué comer.
Hezzam dice que fue capaz de amamantar a Udai sólo durante sus primeros 20 días de vida, pues la leche simplemente dejo de salir, probablemente por la desnutrición que ella también padece.
Udai tomaba leche de fórmula algunos días; otros, sólo una solución de azúcar. A los tres meses, sufría de diarrea y no podía ser tratado en ningún hospital local, que carecían de los suministros necesarios debido a la escasez causada por la guerra.
En Yemen hay unos 300 mil niños desnutridos que, según señala The Independent, corren el riesgo de perder la vida del mismo modo que Udai.
