En Oaxaca, la muerte es una fiesta. Por las calles es común ver a personas maquilladas de catrinas y catrines, los cuales son un símbolo tradicional y popular de la muerte.
Las catrinas tienen sus orígenes en la época del porfiriato, en la cual diversos artistas mexicanos destacaron por la realización de calaveras mediante las cuales criticaban a la sociedad mexicana con un toque burlesco.
José Guadalupe Posada llamó a esta figura “La Calavera Garbancera”; una calavera que representaba a aquellas personas en las que corría por sus venas sangre indígena pero se sentían europeas.
En palabras de Posada: “La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”; más tarde Diego Rivera retrató a la catrina como hoy la conocemos. La pintó con una vestimenta elegante y típica de la época y los catrines con trajes muy elegantes.
Hoy en día, las catrinas, se han vuelto un tradicional artefacto popular en las festividades de Día de Muertos y forman parte de la cultura mexicana para mantener vivas nuestras costumbres.
Dulce Adalí García González, es una talentosa maquillista profesional que en de Días de Muertos mantiene viva esta tradición a través de la caracterización de decenas de personas que acuden a su local.
La artista Dulce Adalí desarrolló su talento desde muy pequeña. Sus abuelos paternos tienen la costumbre de realizar comparsas y su abuelo materno siempre han vendido mascaras de muertos en el mercado 20 de noviembre. Desde que tenía 6 años de edad, solía disfrazarse y pintarse para salir a pedir dulces o “muertos” acompañada de sus primos.
“Siempre me ha encantado disfrazarme y cuando era pequeña e iba a las comparsas también maquillaba a mis primos”, mencionó Dulce Adalí García.
Cada diseño de la maquillista en único y refleja su toque personal. “No me gusta mezclar mis diseños con los de otros países. Utilizo flores, grecas, cruces, pedrería y lentejuelas”, añadió la artista.
“Los días 30, 31 de octubre y 1 de noviembre son los días en que el servicio es más solicitado y comienzo a trabajar desde las cinco de la mañana hasta las 11 de la noche”, expuso.
Cabe resaltar que Dulce Adalí pinta a niños, adultos, entre ellos empleados de comercios, chinas oaxaqueñas, y hasta extranjeros que cada año visitan el estado y hacen cita.
“Desde pequeña me ha encantado esta maravillosa tradición; desde el olor a flores y pan. En Oaxaca es una fiesta muy grande y me gustaría que los adultos siguiéramos transmitiéndoles a los más pequeños esta maravillosa costumbre y así nunca desaparezca”, concluyó Dulce Adali García González.
TOMA NOTA
El tiempo de elaboración es de 15 a 40 minutos dependiendo del diseño y las partes del cuerpo que se pinten. El precio va desde los 100 pesos.
