Araceli Mancilla Zayas
¿Qué quiere decir Oaxaca No Oaxaca? ¿Qué esconde esta aparente ambivalencia?
Agradezco a FR Editor por la publicación de este libro (2024) que navega entre la minificción y la prosa poética y en algún fulgurante momento alcanza el aforismo filosófico.
Se trata de un libro multigénero. En el pequeño formato. No por eso menos intenso y provechoso, literariamente hablando.
Conozco buena parte de la obra de Fernando Montesdeoca, en cuento y novela, también en poesía, y puedo decir, a grandes rasgos (los premios que ha obtenido por su trabajo hablan por sí mismos) que lo que me entusiasma más de sus libros es su frescura, su renovación. En todos los textos que he leído de Fernando no se ha conformado con alcanzar una escritura limpia y rigurosa; ha querido ir más allá de las convenciones en los géneros que cultiva; esto lo ha llevado a darnos historias bellas e inteligentes en donde el juego con el tiempo y el espacio es una constante y donde la vena fantástica suele colarse con acierto. Su desencanto suele dar giros cargados de humor; la observación del mundo, bajo una mirada crítica, que se resuelve con pasajes tocados por la nostalgia o por la ironía, nunca es tremendista. Su narrativa también suele contener una buena carga poética; sin embargo, elude el esteticismo retórico y las palabras de más; cualquier exceso o barroquismo no van con él.
Oaxaca No Oaxaca reúne el estilo singular del autor que he visto en sus otras obras; estas características se ven acentuadas en lo relativo al despojamiento; si bien se trata de un libro breve, de poco más de setenta páginas, su intensidad no es menor por ello: diría que hay que leerlo con mucho cuidado para que, en su aparente sobriedad, podamos vislumbrar esa vida de pequeños y grandes acontecimientos que ofrece la ciudad, oculta por lo general a una mirada distraída, y lo hace decir: Oaxaca No Oaxaca.
Lo que dice el libro tiene que ver conmigo y me hace reflexionar porque, al igual que Fernando, soy una persona asentada aquí, habitante de la ciudad desde hace muchos años, pero no nací en ella. Y la mirada que tenemos en este texto claramente no es la del turista que la visita unos cuantos días y suele irse encantado.
Este libro es un antihomenaje a la ciudad de Oaxaca; no niega la relación - amor odio que puede sostenerse con ella al habitarla. Los porqués están dilucidados en él.
Decir Oaxaca No Oaxaca es una ambigüedad con todo sentido. Negar lo que No es Oaxaca la reafirma en minucias entrañables, en objetos y paisajes que sólo pueden ser vistos en su más allá después de haberlos vivido durante mucho tiempo: sólo alguien que ha observado pacientemente a Oaxaca puede decir sus vicios conductuales, hablar de su entraña de urbe caótica; recoger modos de ser, gustos e indiferencias.
Aquí se escribe de una ciudad vista desde ciertos márgenes, desde una cierta centralidad que no podría ser la del turista. Pero tampoco es la mirada del que ha nacido y crecido en ella. No se recrean genealogías ni tiempos pasados que fueron mejores.
Las minificciones vienen de una observación adentrada desde lo foráneo; desde el forastero que vino a vivirla y tomarla con todo lo que es: sus pequeñas maravillas; sus instantes de epifanía callejera; sus malsanos hábitos: ¿aquello llamado idiosincrasia?
Una mirada minuciosa observa lo que normalmente no se observa de la ciudad, hace destacar lo inusual: algo sólo apreciable por quien vive la comida, la gente y el carácter de Oaxaca de una manera distinta. Así se pasa a una crítica del infierno que puede ser gracias al conjunto desentrañado de sus seres y cosas. Por cierto, los poetas no se salvan. Mitos bien ganados se han construido alrededor de ellos. Finalmente, ¿quién lee a los poetas de la ciudad? Fernando Montesdeoca recoge lo que se dice, lo que puede ser y no ser. El mal uso del poder tampoco se escapa: hay minúsculas crónicas sobre la urbe llena de atropellos que es Oaxaca.
Se entrega finalmente un libro para disfrutar su prosa entre juguetona y sarcástica que, a quienes pertenecemos a la ciudad, nacidos o no aquí, nos hace disfrutar las breverías con que el autor la significa. Oaxaca No Oaxaca es una refutación que se adentra en la aparente contradicción de su afecto.
---
Comentario al libro realizado dentro de la 44 Feria Internacional del Libro de Oaxaca 2024. Ilustraciones de portada e interiores del libro de Sergio Gutiérrez.
