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Andrés Henestrosa: razones y datos de su importancia en Oaxaca

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Foto(s): Cortesía
Israel García Reyes

Ahora que se cumplen 119 años del nacimiento de Andrés Henestrosa es importante mencionar sus aportaciones y relevancia cultural en Oaxaca, así como algunos datos poco conocidos de él.  

Datos interesantes

Andrés Henestrosa nació el 30 de noviembre de 1906, en San Francisco Ixhuatán, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, y llegó a vivir casi 102 años.

Fue un poeta, narrador, ensayista, orador, escritor, diputado y senador, bibliófilo, historiador y periodista mexicano.  

De acuerdo con la página del Gobierno de México, estudió la escuela primaria en Juchitán de Zaragoza, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. También se sabe que habló exclusivamente lenguas indígenas hasta la edad de 15 años, en que se trasladó a la ciudad de México. 

Estudios que hizo Henestrosa

También estudió durante un año en la Escuela Normal de Maestros.

Para 1924 se inscribió en la Escuela Nacional Preparatoria, en la que se graduó como bachiller en Ciencias y Artes. Se inscribió en la Escuela Nacional de Jurisprudencia y siguió la carrera de Licenciado en Derecho, sin graduarse. A su vez, fue alumno de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México.

En 1927, siendo alumno de sociología, su maestro Antonio Caso le sugirió que escribiera los mitos, leyendas y fábulas que refería oralmente. Esta fue la base de Los hombres que dispersó la danza, publicado en 1929.

La vida de Henestrosa Morales fue azarosa, pero encontró retribución con el paso de los años. Fue poeta, narrador, ensayista, orador, escritor, diputado y senador, además de bibliófilo, historiador y periodista

Acervo

Poseía casi 40 mil volúmenes, los cuales permanecen en la biblioteca que lleva su nombre.

Reconocimientos

Obtuvo grandes reconocimientos como el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura (1994), la Medalla de Oro del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (2002), la Medalla Belisario Domínguez que otorga el Senado de la República, la Medalla al Mérito Cívico Eduardo Neri, la Medalla Ignacio Manuel Altamirano 1992 y el  Premio Internacional Alfonso Reyes 1991, entre otros.

Trabajo cultural

Su vida la dedicó al desarrollo de la cultura. Fue jefe del Departamento de Literatura del INBAL, maestro de Lengua y Literatura en la UNAM y en la Escuela Normal de la SEP.

Entre sus actividades cotidianas estaban colaborar y ejercer el periodismo. Dirigió la revista El Libro y el Pueblo, y fue fundador de Las Letras Patrias. Escribió en la revista Hoy, Revista de la Universidad, Época, Revista de América, Aspectos, Casa del Tiempo de la UAM y en Notimex, así como en los periódicos El Nacional, Excélsior, El Universal, Novedades y El Día, entre otros.

Trabajos de investigación

En 1936, la Fundación Guggenheim lo becó para realizar estudios sobre la cultura zapoteca. Recorrió Estados Unidos para sus investigaciones, que dieron como fruto la hispanización del idioma zapoteco, la creación de su alfabeto y un diccionario zapoteco-español. Fue durante este viaje que realizó en 1937 a Nueva Orleans, donde escribió una de sus obras más famosas: Retrato de mi madre.

En la década de los sesenta ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua (23 de octubre de 1964) como miembro numerario, ocupando la silla XXIII.

Su obra es amplia y diversa: Los hombres que dispersó la danza (1929), Los caminos de Juárez, Los hombres que dispersó la danza y algunos recuerdos, andanzas y divagaciones, reedición del FCE; Retrato de mi madre (1940), Cuatro siglos de literatura mexicana, Los cuatro abuelos (Carta a Griselda Álvarez), 1960; Sobre mí (carta a Alejandro Finisterre), 1936; Una confidencia a media voz (carta a Estela Shapiro), 1973, y Carta a Cibeles, 1982; De Ixhuatán, mi tierra, a Jerusalén, tierra del Señor (1976) y El maíz, riqueza del pobre (1981), así como los ensayos: Los hispanismos en el idioma zapoteco, Acerca del poeta y su mundo, De México y España, colección de artículos, ensayos y cartas (1974) y Espuma y flor de corridos mexicanos (1977).

Aportaciones

Entre sus aportaciones destacan la hispanización del idioma zapoteco y la creación de su alfabeto.

Fonetizó el idioma zapoteco, preparó el alfabeto y un breve diccionario zapoteca-castellano, en el que ese alfabeto se puso en práctica.

En su obra Los hombres que dispersó la danza (1929) recreó cuentos y leyendas de su tierra zapoteca, tomados del acervo popular. Su Retrato de mí madre (1940), es una de las páginas más hermosas de nuestra literatura, en que la evocación filial, ajena a todo sentimentalismo, se expresa con elocuencia.

Cabe mencionar que Retrato de mi madre, junto con la Visión de Anáhuac de Alfonso Reyes, y Canek de Ermilo Abreu Gómez, son las obras mexicanas más veces editadas.

Henestrosa, el crítico

Durante muchos años escribió ensayos, artículos y relatos en las páginas de revistas y periódicos o como prólogos y contribuciones a diversos libros. 

En 1929 participó en la campaña presidencial de José Vasconcelos. Recorrió entonces una gran parte del país, al propio tiempo que leía y escribía cartas a sus amigos, haciéndoles descripciones de pueblos y crónicas de la gira electoral. De estos escritos muy poco se salvó al publicarse en periódicos y revistas de la época.

Andrés Henestrosa murió en la Ciudad de México el 10 de enero de 2008, después de haber hecho también destacadas aportaciones al indigenismo. Debido a sus aportaciones y a su obra representa uno de los autores mexicanos más importantes y un orgullo para el estado de Oaxaca.

 

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