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“Ustedes me traicionaron", y los mató a machetazos; la masacre de Paso Lagarto en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

PASO LAGARTO, Tonameca, Pochutla, Oaxaca.- “Nunca pensé que le hiciera algo a su hijo, era su consentido, era todo para su hijo”, alcanza a musitar Antonia Gabriel, madre de Axel, el pequeño de cuatro años que presuntamente fue asesinado a manos de su propio padre la madrugada del pasado miércoles, luego de una convulsa noche que dejó como saldo tres personas muertas y seis heridos.


En medio de un dolor indescriptible, la mujer, de 30 años de edad, hace un espacio durante el velorio del pequeño, realizado en una pequeña vivienda de Tonameca, para recordar los hechos que apenas unas horas antes habrían cambiado de manera decisiva el curso de su vida.


"Llegó raro, sentía que lo seguían"




La humilde casa de Julio César y su familia se encuentra ubicada en un lugar apartado y con calles sin pavimentar.

Y refiere cómo su pareja, Julio César José Aquino, pasó por ella y sus hijos la noche anterior, inusualmente sobresaltado, raro y con la sensación de que alguien lo perseguía.


“Llegamos a casa de mi suegra y le pidió tiros a su hermano (Ulises) para la escopeta; cuando su tío salió para impedírselo, sólo le dijo: ‘contigo voy a empezar’ y lo acabó a machetazos. Después se fue contra su hermano y también lo dejó herido”, señala Antonia.


De ahí vendría lo peor.


“Ustedes me traicionaron”


Repitiendo una y otra vez la frase: “ustedes me traicionaron, ahora van a ver”, un desquiciado Julio César, ya con machete y escopeta calibre 16 en su poder, empezó a dar órdenes a Antonia y Azucena, su cuñada; primero, para hacer llamadas a su hermano Orbit, a quien finalmente amenazó de muerte, y después para encontrar una forma de escape de la localidad Paso Lagarto, donde temía ser detenido.


Según Antonia, las cosas se salieron de su cauce cuando el ahora imputado hizo un primer intento para que una familia de norteamericanos de la comunidad de menonitas, avecindados en la localidad, accedieran a entregarle su teléfono y camioneta.


“Nos llevó a la fuerza a mí, a Azucena y a nuestros dos hijos a la casa de los gringos. Pero en un momento nos dijo que regresáramos a la casa y le pidió a su cuñada que se adelantara. Al ver que la patrulla de la municipal estaba en el lugar, le pidió a Azucena que les dijera que apagaran sus luces, pero como no le hicieron caso, le dio un escopetazo. Yo aproveché el momento para escapar de ahí”, narra aún con angustia.


El dilema de Antonia




Los hechos fatídicos iniciaron la noche del pasado martes en la comunidad Paso Lagarto.

En un par de segundos, Antonia había tomado una decisión que salvaría su vida, pero que se convertiría en el más difícil de los dilemas, por lo que implicaba para el pequeño Axel.


-¿Por qué decidiste correr y dejar a tu hijo ahí, con su padre, en el estado en que se encontraba?


-Si lo llevaba conmigo nos hubiera alcanzado y matado a los dos. Nunca pensé que le hiciera algo a su hijo, era su consentido, su preferido; nunca lo regañó, nunca le pegó. Su hijo era todo para él.


Pero Julio César fue capaz de mucho más. Minutos después, agrediría a machetazos a su madre, de nombre Edith (quien trató de reconvenirlo por su actuación), y ante la mirada de policías desarmados que nada pudieron hacer, tomaría como rehenes para escapar, a los tres integrantes de la familia de estadounidenses y a su propio hijo.


La huida


Lo siguiente fue una huida que tuvo dos paradas; una, en la comunidad La Florida, hasta donde fue a buscar a su hermano Orbit y un tío para presuntamente ajustar cuentas con ellos –sin encontrarlos-; y la siguiente, la que astutamente causó el padre de familia extranjero, quien como forzado chofer llevó el rumbo del vehículo hacia las afueras de la comandancia de la Policía Estatal ubicada en el Centro de Readaptación Social de Pochutla, donde se suscitó un enfrentamiento entre policías y el aún alterado Julio César.


Según información de la vicefiscalía de la Costa y testigos, la trágica muerte del pequeño Axel habría ocurrido justo antes del enfrentamiento con policías en Pochutla, cuando, muy probablemente, el agresor se sintió acorralado y tomó la infortunada decisión de accionar el arma en contra del infante.


Víctimas, hospitalizadas




Familiares y vecinos acompañan el dolor de Antonia, madre de Axel.

Las víctimas que resultaron heridas tanto de manera directa (policía Román García López, Ulises J. A., Edith A.), como de forma colateral (menor Sunaydelín –sobrina del imputado- y Dorca –hija de la pareja estadounidense-), fueron atendidas en el hospital de Pochutla.


De ellos, sólo Dorca ha sido dada de alta, mientras que Sunaydelín y el policía Román García se encuentran estables, y los restantes, Ulises y Edith, aún están graves.


Para Antonia, quien sufrió golpes por caídas durante su escape, lo ocurrido es como una extraña pesadilla de la que espera recuperarse pronto.


"Era una persona tranquila"


De Julio César, con quien vivió durante varios años y procreó dos hijos, asegura: “Era una persona tranquila, me ayudaba en lo que él podía y en todo me apoyaba”. Aunque matiza al recordar algunos episodios en los que mostraba su inseguridad y celos: “Tenía un distanciamiento con su hermano Orbit y a veces me decía ‘no platiques con tal persona’ o ‘no le des mucha confianza’, pero nunca pude entender bien a qué se refería cuando hablaba de traición”.


Luego de enfrentar a policías estatales, Julio César, quien hasta hace unos días era cribador y en ocasiones se ocupaba como campesino, resultó con heridas por arma de fuego y aún se encuentra hospitalizado, además de ser resguardado permanentemente por elementos policiacos.


Integran legajo de investigación


Alejandro Peña, vicefiscal de la Costa, informó que el imputado se encuentra en calidad de detenido -en flagrancia-  por el delito de tentativa de homicidio en agravio del policía Román García, y se integra un legajo de investigación que corresponde a los delitos de homicidio, tentativa de homicidio y privación ilegal de la libertad.


Sin descartar que José Aquino haya cometido el o los delitos que se le atribuyen influenciado por el uso de drogas, el funcionario señaló que actualmente el imputado es resguardado no sólo para evitar que se escape, sino porque atraviesa por una fuerte crisis emocional que podría llevarlo a atentar contra su propia vida.


"Que pague por lo que hizo"




Antonia Gabriel, madre de Axel y víctima en los sucesos violentos de Paso Lagarto, espera que el responsable pague por la muerte de su hijo.

A unas horas de lo ocurrido, Antonia Gabriel sólo tiene una certeza:


“Que Dios lo perdone y que pague por lo que hizo. Yo no soy nadie para juzgarlo ni para condenarlo. Él va a pagar por lo que hizo y yo creo que con el tiempo, él y su conciencia; lo dejo a su criterio. Si él me pide algún apoyo, no lo haría, porque a mí lo que más me dolió es la vida de mi hijo”.

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