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Sepultan a hombre asesinado a golpes en Mexicápam, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Los golpes que la mañana del lunes recibió Feliciano García Garduño, después de ser detenido en la calle Las Rosas, en la colonia Azucenas, en la agencia de San Martín Mexicapam, donde fue acusado de un robo a una casa habitación, hace que la diferencia entre víctimas y victimarios se disuelva.


Ayer, antes del sepelio, Guadalupe García Martínez, una de las seis hijas e hijos de Feliciano, no ocultó el dolor de saber que a pesar de que no lo merecía, “lo masacraran a golpes” y lo torturaron.


Mientras la intervención de la policía municipal generó inconformidad entre los vecinos que habían retenido a Feliciano, para su hija Guadalupe en realidad ellos “no hicieron nada para zafarlo de ahí”.


Homicidio


A decir de Emmanuel Rogelio Miguel Paz, abogado de la familia, que detuvieran a Feliciano, lo golpearan y ataran a un poste para lincharlo es un homicidio claro, fue propiciado por un dirigente de mototaxistas que lo acusaban de robar sillas en una balconeria y servicio de alquiler:


“Aquí se está viendo que el Estado de Derecho no prevalece, sino la fuerza bruta, exhortamos al Fiscal para que este crimen no quede impune porque estamos viendo que ya se está convulsionando más la sociedad y está llevando a una violencia inédita”.


Soledad Morales, de 27 años, y pareja de Feliciano, además de justicia pide que se limpie el nombre de un hombre que era ayudante de albañilería y que a las seis de la mañana del pasado lunes había salido a caminar, pero antes de volver a su casa para alistarse a ir a trabajar, fue detenido acusado de un robo.


En San Martín Mexicápam los vecinos no hablan abiertamente de este linchamiento. En la calle de Las Rosas, una por donde se dice detuvieron y condujeron a Feliciano, existen al menos dos mantas que advierten a los delincuentes de lo que les puede pasar.


Como un animal


Cuando su sobrina Concepción le contó a María García lo que el lunes por la mañana ocurría con su hermano de Feliciano, ella alcanzó a tomar un mototaxi y observar desde lejos cómo caminaba entre un marullo de gente que lo golpeó y ató “como un perro”.


Y se pregunta: “si la persona que dice que entró a robar ¿por qué no lo dejó ahí con las cosas que había robado?”.


Su deseo de justicia se entremezcla con el deseo de que si las personas agarran a un delincuente, “se entregué a la autoridad buenos, no ya molidos por dentro”.


Culpable o no, lo cierto es que Feliciano murió en la Cruz Roja de esta ciudad. El hematoma subdural y laceración de órganos torso-abdominales, secundario a contusión profunda de cráneo, torax y abdomen, demuestran que la ira está por encima de la Ley.

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