Como si hubiese sido sacada de una espeluznante película de terror; así es la oscura historia que las autoridades de Kenia descubrieron. Y la cual ha conmocionado y ha causado indignación en el mundo entero tras conocerse los macabros detalles que cometía un asesino de niños.
La Policía de Kenia anunció el pasado jueves 15 de julio haber detenido a un hombre al que se describió como un "vampiro sediento de sangre", acusado de asesinar macabramente a al menos doce niños.
Masten Milimo Wanjala fue arrestado por la desaparición de dos niños pero, en una confesión estremecedora y escalofriante, admitió haber matado a muchos más, indicó la Policía.
Tenía tiradero de cadáveres
El hombre de 20 años llevó a los agentes hasta el lugar donde se había deshecho de los cadáveres, en una zona forestal cerca de la capital Nairobi, y confesó haber matado a al menos 10 adolescentes, la mayoría entre 12 y 13 años, aseguró.
El hallazgo de los cuerpos sin vida de dos adolescentes en un terreno baldío de Nairobi, capital de este país africano, para la Policía fue un importante descubrimiento en medio de una investigación por una serie de desapariciones de niños en Kenia, casi dos al día en semanas recientes, de acuerdo con sus datos.
"Wanjala masacró él solo a sus víctimas de las formas más crueles, a veces sorbiendo sangre de sus venas antes de ejecutarlas", indicó la Dirección de Investigación Criminal en Twitter, calificando al acusado de "vampiro sediento de sangre".
Un tribunal de Nairobi ordenó este jueves que el detenido esté 30 días en custodia para dar a la Policía más tiempo de investigar el caso.
Pánico por asesinatos de niños
Los asesinatos, de adolescentes de 12 y 13 años, se produjeron en los últimos cinco años. Las víctimas eran drogadas, estranguladas o su sangre era drenada por el asesino, indicó la Policía.
Los casos de secuestro de escolares, algunos de los cuales terminan con su muerte, se han multiplicado en los últimos meses, generando pánico entre los padres.
La detención de Wanjala copaba las portadas de los principales periódicos de Kenia este jueves y, en algunas, aparecían imágenes del sospechoso con una camiseta de futbol manchada de sangre, en la que se destacó por la frialdad de su mirada.
Los cuerpos de varios niños presuntamente matados por Wanjala todavía no han sido hallados. El asesino confeso no se disculpó por sus acciones y dijo a los detectives que obtuvo "mucho placer" matando a sus víctimas.
“En un relato escalofriante, golpe a golpe, el asesino contó detalles desgarradores de cómo atrajo a las víctimas a sus mandíbulas asesinas antes de exprimir la vida de los niños inocentes”, indicó la Policía en un comunicado.
Los delitos presuntamente empezaron hace cinco años, cuando el acusado tenía apenas 15 años de edad y su víctima no más de 12. “Wanjala, sin ayuda de nadie, masacró a sus víctimas de la manera más cruel, a veces succionando sangre de sus venas antes de ejecutarlas”, dijo la Policía.
Aunque el detenido está cooperando con las autoridades en la ubicación de los cuerpos, no muestra resentimiento alguno por sus crímenes ni simpatía por los familiares de las víctimas.
“Mientras los detectives buscan pistas cruciales para la recuperación del resto de los cuerpos, creemos que el sistema de justicia penal hará justicia a las almas inocentes y aliviará los corazones apesadumbrados de los padres, hermanos y kenianos en general en duelo”.
La primera víctima fue una niña
Los asesinatos, de adolescentes de 12 y 13 años, se produjeron en los últimos cinco años. Las víctimas eran drogadas, estranguladas o su sangre era drenada por el asesino, indicó la Policía.
Según la Policía, la primera víctima de Wanjala fue una niña de 12 años que secuestró hace cinco años en el condado de Machakos, al este de Nairobi. El asesinato de su más reciente víctima en el oeste de Kenia provocó protestas, y los lugareños incendiaron la casa de la persona que sospechaban que mató al niño.
“En un relato escalofriante, el asesino contó detalles desgarradores de cómo atrajo a las víctimas a sus mandíbulas asesinas antes de exprimir (la) querida vida de los niños inocentes”, dijo la DCI en Twitter.
“Sin el conocimiento de algunas de las familias preocupadas, sus hijos fueron ejecutados por la bestia durante mucho tiempo y sus restos arrojados a la espesura. Otros fueron sumergidos en las líneas de alcantarillado de la ciudad y se dejaron pudrir”, agregó.
La Policía dijo que había exigido 30.000 chelines kenianos a los padres de un adolescente antes de matarlo. Los cuerpos de varios niños presuntamente matados por Wanjala todavía no han sido hallados.



