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Sergio Arroyo, ganador de la Residencia Ventura + Almadía en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Luego de dos meses de estancia en la ciudad de Oaxaca, el escritor Sergio Arroyo, costarricense radicado en Toluca, presenta su proyecto El lugar de los muertos. La producción literaria que resultó de la Residencia Ventura + Almadía, en su edición dos, es una novela que refleja una realidad latinoamericana a través de un coro de voces distintas y fuertes.


Arroyo lleva al lector a adentrarse a una vida familiar compleja y rica en matices, que pueden abarcar desde la violencia hasta la ternura, desde el desorden psicológico hasta la compasión. La novela mantiene un tono realista, al abordar temas como la explotación sexual, el abuso, el suicidio y los asesinatos.


En entrevista, el autor, originario de Catargo, una provincia de San José, Costa Rica, considera que el haber sido ganador de esta convocatoria representa una muestra de confianza basada en su trabajo y sin duda alguna, le permitió avanzar en gran medida con este proyecto de novela, impregnado ahora de tintes oaxaqueños.


Ceden la estafeta


-¿De qué manera influenció la vida de la ciudad de Oaxaca a tu obra?


-La parte formal del lenguaje y la estructura del libro cambió mucho. Descubrí cosas que podían ayudar mejor al texto: originalmente, la novela estaba contada con diferentes voces que se cedían el micrófono una a otra; pero me pareció que de esta forma, el lector podría distraerse de la continuidad de la vida de cada personaje, así que decidí mejor dividir la novela en cuatro partes. Cada personaje tiene sus páginas y en cada parte cuenta su historia. Esta es una forma posible de contar una historia coral, con personajes que ceden la estafeta.


-¿Cómo modificó a los personajes?


-Había varios pasajes de la historia que no estaban desarrollados. Estando en Oaxaca empecé a usar personajes de la ciudad, que he visto en las calles y los tomé por su forma de vestir o caminar. Decidí incluir a personajes pintorescos. Al final, la novela no pasa en una ciudad concreta, hay elementos de la capital de Costa Rica, de mi provincia, de Toluca y de Oaxaca; es como una especie de Frankenstein.


-El migrar del microrrelato a la novela ¿cómo fue para ti este proceso?


-El salto no ha sido tan drástico, porque escribo cuentos de diferente extensión. Me ha ayudado el aprecio por el lenguaje en el sentido microtextual, en el de darle importancia a cada oración que elija, cada palabra, evitar la pobreza del lenguaje, tratar de que lo que estoy contando con estas palabras tenga una relación con el sentido, con la forma y contenido, lo cual no se da en el microrrelato, que es más cercano a la anécdota, sin tantos detalles de personajes y eso precisamente me llevó a escribir novela, profundizar en los personajes.


-¿Cuáles son los personajes que te llaman la atención?


-Me llama la atención la gente que parece que vive en la ciudad, pero no. Me he encontrado a personas que van caminando -soy muy mirón-, y he visto a los que llegan al quiosco y se quedan como esperando algo; o los turistas que llegan con cámaras, pero que están muy estresados... Me llama la atención la ansiedad que hay en ellos, siempre con tanta prisa. También llaman mi atención las personas que parecen bichos raros, los dementes, no necesariamente los indigentes y algunos turistas.


-A lo largo de tu escritura has tenido temas constantes, ¿sumaste algunos esta vez?


-Además de los temas de mi interés: la familia, la infancia, el encierro y lo que lleva a dos personas a acabar con la libertad de otra y la contrapartida, cómo vive alguien siendo utilizado o encerrado por otra, sumo: la venganza. Ahora tengo proyectos sobre personajes femeninos; por ejemplo, el de una chica que es abusada por una pandilla de estudiantes de una universidad, hecho del que sobrevive contra todas las posibilidades.


Crear un verosímil propio


Sergio Arroyo confiesa que a él le gusta enfrentar la literatura desde lo fantástico. "Me gusta que a la hora de escribir, la imaginación vaya lo más libre posible, que no esté atada por una cuestión lógica, sino crear un verosímil propio, lo cual es posible en lo fantástico, porque en la realidad puede que no sea plausible, pero dentro del texto fantástico bien escrito, sí lo es".


Su género favorito es lo fantástico y por el contrario le resulta poco atractiva la crónica como género literario; podrá leerla, pero no escribirla. Esta tarde, el escritor avencidado en el Estado de México presentará su proyecto, el cual llegó a una conclusión de casi el 90 por ciento. Lo acompañarán en el Foro El Huaje: J. M. Servín y Guillermo Quijas-Corzo López.

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