A finales del 2019, Efraín Velasco, Daniel Flores y Ricardo Pinto comenzaron la colaboración de un proyecto que logró ver la luz a finales del primer año de la pandemia por COVID-19. En 2020, el Colectivo Sombras Propias publicó: “Un filo de luz”, un libro-objeto de poesía y gráfica que busca un espacio físico para relacionar las palabras y las imágenes, lo cual propicia la convivencia y la lectura, tanto de la poesía como de las estampas.
Con prólogo de Julián Herbert (Acapulco, México, 1971), la pieza no intenta escudriñar el anecdotario de los autores Ricardo Pinto, Efraín Velasco y Daniel Flores, sino que indaga en pasados más remotos, en los vestigios fundacionales de nuestra identidad original amerindia.
Así lo comparte Efraín Velasco, quien lanza la pregunta: ¿Qué otra cosa nos puede curar del futuro sino nuestro pasado? Y responde: “Habrá que buscar en el sueño de la fundación de las ciudades de nuestros ancestros, el amparo a la barbarie que se vislumbra”.
El libro está organizado en dos formatos, explica: un libro bisagra y uno de acordeón que se intercalan, lo cual genera una experiencia de significados. “Fue trabajado con estampas de fotopolímero estampadas en calcografía, los textos fueron impresos con serigrafía. Conformado y cosido a mano. Y se presenta resguardado en una caja de madera”.
En un texto de presentación, Efraín Velasco introduce: “No hay vuelta a la normalidad –escribe el controversial filósofo Slavoj Žižek—, la nueva "normalidad" tendrá que ser construida sobre las ruinas de nuestras viejas vidas, o nos encontraremos en una nueva barbarie cuyos signos ya son claramente discernibles”.
“La obra-libro “Un filo de luz” busca justamente volver los ojos al pasado en este momento inédito tan crudo para la humanidad entera. Es una indagación en la forma en que se construye la identidad, no sobre las ruinas propias en singular, sino en plural”.
El libro, dice, es una suerte de maridaje entre las imágenes realizadas por Ricardo Pinto y los textos de Efraín Velasco; en él se registra en instantáneas los momentos de re-inauguración de espacios ancestrales.
“El libro se despliega mostrando el registro de signos in-augurio, cuerpos celestes que sólo son visibles sobre los sitios donde se fundaron las ciudades. Reflejos en la tierra de alineaciones siderales: con-sideratio. La palabra concluye el augurio, de-signa, nombra, dota de contenido al mundo”.
Aunque en “Un filo de luz” prima la reflexión de la identidad a través de la imagen y de la palabra, también opera en otras capas narrativas; entre otras, en su dimensión objetual cuestiona la ingeniería del contenedor mismo, el libro. Éste que Daniel Flores trabajó, no como si fuera “un estuche de palabras”, sino que en paralelo a lo que conceptualmente necesitaba ser este soporte físico, lo calibró como “una secuencia de espacios”.
El prólogo concluye que será necesario, entonces, reinventar el espacio de confinamiento explorando suelo antiguo. Pero nunca hay pasado, siempre lo antiguo se descifra desde nuestra condición de presente. Aunque también así, tampoco hay futuro. Tal vez, solo tal vez, solo haya espacio.
Conócelos
El colectivo Sombras Propias se formó el 2020 en la ciudad de Oaxaca de Juárez, con la intención de provocar proyectos múltiples a partir de las posibilidades de las letras y las imágenes.
Está integrado por Efraín Velasco (Oaxaca de Juárez 1977), Daniel Flores (Puebla de los Ángeles, 1977) y Ricardo Pinto (Ciudad de México, 1973).

