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“Mátalos en caliente”: el mito detrás de la orden de Porfirio Díaz

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

La expresión “Mátalos en caliente” es un mito detrás de la orden de Porfirio Díaz. El telegrama enviado a su amigo y entonces gobernador de Veracruz, Mier y Terán, no contiene estas palabras; fue una interpretación que hicieron los medios de comunicación de la época.


Aquél episodio y muchos otros fueron recogidos a lo largo de tres años y medio de investigación y recopilados por el maestro Carlos Tello, tataranieto de Porfirio Díaz en su libro Porfirio Díaz, su vida y su tiempo, presentado en Oaxaca este jueves, en el teatro Macedonio Alcalá.


“Fue mucha investigación, porque el libro está basado en fuentes primarias; es decir, no en otros libros que hayan escrito sobre el tema sino en los testimonios de los propios protagonistas por medio de sus cartas, diarios, memorias, lo que dicen los periódicos de la época, los decretos”, explicó el doctor en Historia por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.


Aquél telegrama emitido en 1979 para reprimir la rebelión en Veracruz, se encuentra en el archivo de Porfirio Díaz, en la Ciudad de México.


La aduana de Veracruz era la principal fuente de financiamiento del Gobierno de México en todo el siglo 19; era una plaza importante. En aquél año surgió malestar en el puerto por una ley que prohibía el contrabando.


Un grupo de personas cercanas al expresidente Lerdo de Tejada fraguan una rebelión con vínculos con Campeche y Yucatán. Díaz toma conocimiento detallado del caso, y en el momento en que se rebela un vapor de guerra Libertad en Tlacotalpan, ordena la represión violenta.


“Mier y Terán ejecutan a nueve personas en Veracruz en el transcurso de esa noche, se arma un escándalo en México. La prensa empieza a comentar que en realidad fue una instrucción de Díaz y que decía mátalos en caliente. Con esa frase pasó a la historia ese episodio. Lo que Díaz ordenaba en su telegrama era más elaborado, más difícil de recordar, decía que había que capturar al valor Libertad, que había que fusilar a los oficiales comprometidos en la rebelión y que había que diezmar a la tropa, es decir, ejecutar a uno de cada diez, un castigo convencional desde tiempos de las legiones romanas”, relata el maestro en Filosofía y Letras por la Universidad de Oxford.


En partes


La biografía está dividida entre partes, la primera narra la vida de Díaz desde que nace en 1830 en Oaxaca hasta que ocupa la ciudad de México en 1867 con el ejército de oriente para entregarle la capital a Juárez con lo que la república mexicana triunfa contra el imperio de Maximiliano.


El segundo tomo narra lo que sucedió después, es decir la división de los Liberales en dos grupos, por un lado los que están a favor de la reelección de Juárez y los que están en contra y postulan a Díaz, lo que hace que a partir de ese momento Porfirio Díaz, quien había sido discípulo, colaborador, amigo y aliado de Juárez comienza su distanciamiento de él.


En este tomo se describe la llegada del progreso a México, construcción de primeros ferrocarriles, algunos que eran tirados por mulas, así como la llegada de ferrocarriles norteamericano, llegada de las líneas de teléfonos, así como del alumbrado eléctrico.


AMLO y Díaz, historias similares


Carlos Tello, quien terminó de escribir el libro el año pasado cuando en México tenía lugar la elección presidencial en México comentó sentirse sorprendido “el grado en el que se parecía la historia que estaba escribiendo con la historia que estaba viviendo porque Porfirio Díaz en 1876 que es muy distinto al viejo dictador a punto de salir derrocado, llega al poder al frente de una revolución, dirigía él mismo un movimiento regenerador”.


Díaz -agrega- “consideraba que había sufrido dos fraudes, ambos en las elecciones celebradas con Juárez y Lerdo, y llega triunfante a la Ciudad de México y decide no habitar el Palacio Nacional sino ir a una residencia más discreta, era un hombre austero, honesto, decreta que se reduzca el salario de los altos funcionarios de gobierno para hacer frente a las obligaciones financieras del gobierno”.


Carlos Tello aclara, que muchas son similitudes anecdóticas y otras lo son menos. México, dijo, es un país que ha tendido a poner sus esperanzas en las figuras de distintos caudillos, “llámese Juárez, llámese Díaz, llámese Obregón o Cárdenas, ahora hay un nuevo caudillo en México que es indudable que eso representa una constante en la historia del país”.

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