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Marianelo / Segunda parte de cuatro

Foto(s): Cortesía
Redacción

La profesora olvida totalmente la mochila y le pide al conductor que se detenga. Ya abajo, todas me miran y la profa me dice que no me preocupe, que “saque todo”. No tengo nada que sacar así que me pongo a imaginar cosas asquerosas y logro salivar hasta que sale
un poco de mi desayuno.


̶ No puedo miss, solo me siento mareada por las curvas, quiero agua y dormir un poco.
De vuelta en el autobús Rita empieza a decirme “gorda anoréxica” y la profesora dulcemente le dice que guarde silencio. Martha aprovechó la obra montada para alimentar a Marianelo.


Al fin llegamos al campamento e iniciamos la repartición de cabañas, Martha y Marianelo en definitiva vienen conmigo, también Moni y Gisela con quienes me llevo bien.


Hicimos una justa asignación de camas, como Gise es muy enfermiza no le asignamos la ventana, al polizón y mi amiga les tocó lejos de la puerta, yo elegí quedarme cerca por que en ocasiones por el frío me dan muchas ganas de ir al baño, Moni es la más sana, por eso sin problemas aceptó su lugar. Antes de comer, salimos a ver el lago y a recorrer el bosque.


A la hora de la cena fuimos a la cabaña común, sentía que me comería hasta las frutas de adorno. Tengo tanta hambre por el vaciado que hice en el camino, mi estómago me duele. Al llegar a nuestra mesa me doy cuenta de que alguien puso algo sobre mi platillo, apestaba tanto que ahora si regresé el resto de mi desayuno. Cuando volví me fui contra Rita.


̶ ¡Esa me tiene harta! ¡Siempre me está molestando, en la escuela, en las redes sociales, ahora aquí! ¡No sé qué le puso a mi comida, apesta y se está burlando de mí! Le digo totalmente enojada a la profa la cual solo dice:
̶ “Esa” tiene un nombre, además no estás segura de que fue ella. Respira y tranquilízate, ahorita vamos por otro platillo y limpiamos aquí.
En ese momento yo solo quería golpear a Rita junto con su maestrita que todo le pasaba por alto, pero al fin de cuentas sí cené ya que no aguantaba el hambre y por el enojo comenzaba a sentir náuseas y mareos.
Decidí tranquilizarme y dormir ya que Rita no me iba arruinar mis días de bosque, me fui con mis amigas a la cabaña, ellas también iban molestas por cómo estaban saliendo las cosas.


Continuará el próximo lunes…


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