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Los faros de Jazmina Barrera, presentan crónicas en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Los viajes detonan algunos libros, como el de Jazmina Barrera a la costa de Oregón. Tras este encuentro con un mar frío lleno de focas, neblina, rocas y un impresionante faro, ella sólo sintió ganas de compartir esta experiencia con alguien más. Aunque se confiesa nada pretenciosa al hablar sobre tener lectores, en el proceso de un lustro en el que concibió y finalmente publicó este libro, también la marcaron otras letras, como la de Al faro, de Virginia Wolf.


Tras ese viaje, lo primero que quiso hacer fue una crónica de su experiencia literaria por aquel libro y el recorrido aleccionador. Desde entonces, Jazmina Barrera entró en una especie de coleccionismo de historias y experiencias relacionadas con los faros. Entonces viajaba para conocer la mayor cantidad de estos señuelos por el mundo, volcada por una sensación predominante: la sentirse a la deriva.
 


Cada lectura es un tipo de viaje


"Cuando estaba leyendo sobre faros me pareció que era un catalizador para hablar de muchísimas cosas que me interesaban: la soledad, la locura, el mar, el fuego, la luz, la orientación y, además, de toda la historia que tienen. Hablar de faros me permitía hablar desde los mayas, celtas, griegos y de los símbolos universales, porque en casi todas las sociedades donde hay mares o ríos, existen estas construcciones".


Supo entonces que los faros a veces son fogatas que ayudan a los pescadores a regresar a sus casas o los navegantes que se pierden sin encontrar el camino hacia la costa; también se utilizan para señalar lugares peligrosos donde no pueden transitar los barcos. En fin, ella se encontró con que había una vastedad de historias alrededor de los faros, tanto literarias, como históricas, que le fascinaron.


 



La escritora y editora considera que toda lectura es un viaje.

 


La literatura, la vida


Al hablar sobre lo que representa para ella la literatura, la escritora y además fundadora de una editorial independiente, comparte que representa muchísimas cosas: "Me han leído y he leído desde que tengo memoria. Mi madre me leía desde que nací, luego yo sola seguí leyendo todas las noches, luego gran parte del tiempo y entonces la lectura se convirtió para mí en algo tan importante que no sólo representa una cosa. Es entretenimiento, libertad, escape, confrontación, diálogo, identificación y la vez disidencia, representa muchos mundos y realidades paralelas que me gusta mucho habitar".


Todos los textos que escribe en algún momento han deseado ser publicados, pero tampoco se obsesiona con ello. Incluso le provoca algo de escepticismo, duda y angustia, porque siempre ha pensado que la sola idea de creer que a alguien más le interesa leerla, es una idea que relaciona con la vanidad, la presunción y el egocentrismo.


"He luchado con esto durante mucho tiempo. Por eso cada que voy a publicar algo, me cuestiono si es estrictamente necesario o no. También es cierto que en mí ha generado experiencias gratas de diálogo con otras personas y así trato de ver el publicar algo: como tirar una botella al mar para iniciar algún tipo de diálogo".


Con la editorial que fundó con sus amigos, Ediciones Antílope, el ejercicio es distinto. Asegura creer en todos los títulos que han publicado porque los han lanzado por fina convicción, sin fin de lucro, como una certera declaración de calidad literaria. Por ello, asegura que hacen los libros que les gustaría leer.


Y en ese sentido, al hablar de la literatura mexicana, Jazmina no deja de mencionar a autores como: Verónica Gerber, Valeria Luiselli, Jorge Comensal, Marina Azahua, César Tejeda, Aurelia Cortés, sin olvidar a Margo Glantz y Juan Villoro.


"Tenemos muchísimos escritores en todo tipo de géneros; en el ensayo hay experimentos maravillosos, también en la poesía y narrativa; lo que sí pienso es que faltan editoriales independientes, aunque es difícil por el tema de la distribución, pero nos damos cuenta que hay mucho talento".


 



 


Representaciones visuales


Jazmina Barrera vuelve a Cuaderno de faros y comparte que la ilustradora de la portada es Rachel Levit, a quien conoció en Nueva York porque coincidieron en una residencia. El tema de la ilustradora enfocado más a otro estilo, sorprendió gratamente a la escritora, ya que la acuarela que realizó para este libro resultó perfecto por el tema del agua, además de que existe una coincidencia personal, la del abuelo de la escritora, quien pintaba acuarelas.


En el interior de Cuaderno de faros, el lector encontrará imágenes de un amigo fotógrafo de Jazmina, quien fotografió objetos que ella había coleccionado. "En esas fotos están los faros que más me gustan, es un libro que se presta mucho para representaciones visuales y por ello quisimos hacer esas imágenes". El libro está disponible en las librerías de la ciudad.

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