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La octava plaga invadirá Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

La octava plaga es el comienzo de la saga Cassasola, creada por Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972). La nueva edición, reeditada por Almadía, refresca y da una justa dimensión a esta serie que marca el eje central de la carrera literaria del autor. En esta novela, cuyo protagonista es un periodista cultural que se convierte en reportero de nota roja, va al fondo del misterio y honra a sus obsesiones.


Considerado como uno de los referentes principales en la literatura de horror contemporánea en México, Bernardo Esquina comparte cómo construyó este universo en el que enfrenta a sus fobias y crea a personajes contundentes. En entrevista habla de lo anecdótico de las redacciones de periódicos y revistas, enfocándose en la nota roja.


Cassasola es tu alter ego, ¿cómo decides volverlo protagonista?


Hay mucho de mí en Cassaola, por eso tomé la decisión de que fuera un periodista, para hablar de lo que sé. Tengo formación de periodista, trabajé muchos años en redacciones de periódicos y revistas, así que esa atmósfera me es muy familiar y me sirvió para poder mover a mis personajes con cierta verosimilitud y sentirme cómodo con ello.


De la fuente cultural a la roja ¿cómo se vive esa transición?


Trabajé en la fuente cultural y en deportes, escribí para suplementos culturales y de ocio, pero nunca trabajé en la roja, no me tocó a mí, esto le tocó a Cassasola (mi personaje). Lo que viví como editor de cultura siempre que había un recorte, lo primero que se decapitaba era a la sección de cultura, entonces sí llegué a vivir esa situación en más de una ocasión.


Fui movido de cultura a la sección de deportes y esos son golpes duros para alguien que está acostumbrado a una cosa y luego le cambian la jugada. Uno se adapta a sobrevivir y es lo que le pasa a Cassasola con la nota roja, para él es involucionar, porque para él es una pérdida, además de que está enfrentando su divorcio y su mundo es un caos.


¿Cómo surgen los otros personajes?


Cassasola en esta iniciación en el inframundo del crimen iba a necesitar de aliados, como Verduzco, un periodista policiaco veterano y como El griego, un fotógrafo ya retirado, quienes lo guían en este mundo del que no sabe nada y que además rechaza. Así que es poco a poco que esto se transforma y él comienza a entender la potencia narrativa de este género.


¿Cómo es el proceso de sus novelas?


Nunca tomo notas, soy supersticioso y no me funciona. Comienzo con ideas que repaso obsesivamente en mi cabeza, para que no se me olviden y veo las posibilidades que puede tener o por dónde puede ir. Una vez que eso tiene sentido en mi cabeza me siento y empiezo a escribir. Si tengo que investigar sobre algo leo, subrayo y consulto, pero creo partir de algo que está en mi cabeza y de lo que voy descubriendo en mi camino.


¿Cuál fue el comienzo de la saga Cassasola?


Cuando comencé este libro no pensé que se convertiría en una saga. Creí que sólo se quedaría en novela. Finalmente, cuando lo terminé me sentí cómodo con el personaje y el universo que había creado; me di cuenta que daba para más y que podría ser una saga, porque además la idea de la siguiente historia partía de la Ciudad de México, de un asesino serial, de la nota roja y así surgió la saga.


¿Y el protagonista, cómo surgió?


Yo quería hacer una historia de un periodista de lo insólito, que un día sí se topara con algo que sí estaba muy cabrón, que dentro de todas estas noticias que se reproducen en los periódicos sensacionalistas y parecen inventadas, él se topara con algo que pondría en riesgo a la humanidad, así que se lanza a resolver este enigma.


El tema de los insectos está porque es un tema que me obsesiona, les tengo mucho miedo, son casi una fobia para mí, así que los trasladé así que los trasladé a la novela y se conformó esta guerra entre especies.


¿Qué representa publicar con Almadía?


La fortuna literaria no es volverte rico o un best seller, sino encontrar un editor que te entienda, que entienda tu obra, apueste por ti y te potencie. Almadía es mi casa, hemos crecido juntos, ellos como editorial y yo como autor. Comencé con ellos con Los niños de paja, en el 2008, desde entonces creo que hemos crecido de la mano. Me siento afortunado de estar en esta editorial oaxaqueña.


Esta tarde La octava plaga será presentada por Guillermo Quijas, director de Almadía, el cineasta Rigoberto Perezcano y el autor.


La nota roja, asomo a las pasiones más bajas y oscuras


Bernardo Esquinca refiere que la nota roja para él es fundamental, representa un eje temático y una fuerte indagación. Fue lector ávido de ella casi a diario, pero admite que se necesita mucho estómago para poder hacerlo.


"Soy fiel a mis obsesiones, pero ahora se necesita estómago. Cuando preparé este libro, sí me leía diario La prensa, El metro y El gráfico, es decir, los tres templos sangrientos de la prensa roja y me propuse un ejercicio de llevar un diario de leerla, luego elegía una noticia que me interesara, la recortaba y la pegaba en un cuaderno, al lado escribía una reflexión. Pero me agoté acicáleme a los cuatro meses, aunque el ejercicio diario me puso en el tono justo de entrarle a esta novela".


En la saga Cassaola, además del narrador omnisciente que va contando los sucesos, ésta está entretejida con notas reales e inventadas que tienen este tono característico del periodismo policiaco, de ser sensacionalista y narrar con estos giros peculiares de esta fuente.


Para Bernardo Esquinca la nota roja importa mucho, porque cumple una cuestión de testimonio social que le permite a las personas asomarse a intentar entender y explorar las pasiones humanas más bajas y oscuras.

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