El maestro Octavio Paz, poeta, ensayista y el más destacado intelectual mexicano de la segunda mitad del siglo 20, falleció en la Ciudad de México el 19 de abril de 1998. Figura tutelar de la literatura mexicana, Paz fue un difusor entusiasta y riguroso de las letras y la crítica literaria.
Su vida y obra ha llamado la atención de cientos de investigadores y estudiosos, debido a su sobresaliente talento como autor de obras ya consagradas por los lectores y la crítica especializada, entre las que destacan: Libertad bajo palabra, Salamandra, Ladera Este, Árbol adentro, El fuego de cada día, El arco y la lira, Las peras del olmo, Corriente alterna y Posdata, entre muchos otros.
En el año 1990, la Academia Sueca concedió al maestro Paz el Premio Nobel de Literatura, por “la apasionada obra literaria de amplios horizontes, moldeada por una inteligencia sensual y un humanismo íntegro”.
Además del Nobel de Literatura, Octavio Paz fue reconocido con los Premios Miguel de Cervantes (1981) y el Príncipe de Asturias (1993).
En Estocolmo, Suecia, Paz evoca la casa de sus mayores y la infancia transcurrida en las afueras de la Ciudad de México: “Como todos los niños, construí puentes emocionales en la imaginación para vincularme al mundo y a otras personas. Vivía en una ciudad en las afueras de la Ciudad de México, en una vieja casa en ruinas que tenía un jardín parecido a la selva y una gran sala llena de libros. Primeros juegos y primeras lecciones. El jardín pronto se convirtió en el centro de mi mundo; la biblioteca, una cueva encantada. Solía leer y jugar con mis primos y compañeros de escuela. Había una higuera, un templo de vegetación, cuatro pinos, tres cenizas, una morera, un granado, hierba silvestre y plantas espinosas que producían pastos morados. Paredes de Adobe. (…)Libros con cuadros, sobre todo libros de historia, avivados con furor, suministraban imágenes de desiertos y selvas, palacios y chozas, guerreros y princesas, mendigos y reyes. Naufragamos con Simbad y con Robinson, peleamos con d’Artagnan, tomamos Valencia con el Cid”.
En recuerdo y homenaje a un poema fundamental, “Piedra de sol”, escrito por Octavio Paz en 1957 y que se sigue proyectando a lo largo de las décadas como una obra deslumbrante de la literatura nacional, transcribimos un fragmento de uno de los varios trabajos que dedicó a esta poesía, el maestro José Emilio Pacheco.
En torno a “Piedra de sol” (Fragmento)
“Con sus quinientos ochenta y cuatro versos que corresponden a los quinientos ochenta y cuatro días de la conjunción de Venus con el Sol y con sus treinta y tres estrofas, "Piedra de sol” niega la idea de Edgar Allan Poe según la cual no hay poemas extensos, sino conjunciones de poemas breves.
“Acerca de esta obra hay muchos ensayos. En Lecturas de “Piedra de sol” (2007) los ha antologado Hugo J. Verani, el gran especialista en Octavio Paz; pero hasta donde sabemos, el primer libro que se le dedica en su totalidad es El surrealismo de “Piedra de sol” entre peras y manzanas de Víctor Manuel Mendiola (Letras Mexicanas, FCE, 2011).
(…) “Gracias a la revolución surrealista, Paz reconvierte en novedad el endecasílabo y lo hace un instrumento dúctil, capaz de reconquistar terrenos que el verso había cedido a la narrativa y el ensayo en el XVIII y el XIX, los grandes siglos de la prosa.
“Piedra de sol” se relaciona dialécticamente, esto es como una afirmación y negación, con los grandes poemas que lo precedieron: “Altazor” (Huidobro), “Muerte sin fin” (Gorostiza), “Espacio” (Juan Ramón Jiménez), “Alturas de Machu Picchu” (Neruda). No acepta las fronteras dogmáticas entre poesía social y poesía pura, entre la lírica del “yo” y la ambición de un canto colectivo o, en términos actuales, entre poesía del lenguaje y poesía de la experiencia. Es un poema de la poesía y al mismo tiempo una reflexión sobre la historia encarnada en la de una persona concreta e irrepetible y también de una generación.
“Por su riqueza inagotable y su infinita variedad de incitaciones, “Piedra de sol” resulta la excepción a la polémica que ha rodeado desde un principio a la obra de Paz. Deslumbró a sus primeros lectores en 1957, fue celebrado por las siguientes generaciones del siglo XX y al cumplir sus cincuenta años en 2007, no hubo conmemoraciones oficiales sino algo más revelador y sorprendente: la mayoría de los ensayos aparecieron en las revistas del interior y fueron obra de jóvenes menores de treinta años. Entre ellos destaca, como novedad en la literatura mexicana, la presencia cada vez más notable de mujeres”. (JEP; Inventario n° 1812, del 22 de julio de 2011).
MEMENTO
16 de Abril: DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA ESCLAVITUD INFANTIL.
16 de abril de 1889: Nace el genio del cine, Charles Chaplin.
16 de abril de 1976: Muere en la Ciudad de México el escritor José Revueltas.
17 de abril de 1695: Muere en la Ciudad de México la poetisa y escritora Sor Juana Inés de la Cruz, la «Décima Musa Mexicana».
17 de abril de 1919: Nace en San José de las Flores, Costa Rica, la cantante mexicana Chavela Vargas.
17 de abril de 1995: Muere Benita Galeana (1907-1995), activista política, defensora de los derechos de los trabajadores y de las mujeres.
17 de abril de 2014: Muere en México el destacado escritor colombiano Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982.
18 de abril de 1955: Muere el eminente científico Albert Einstein, quien con su Teoría de la Relatividad General sentó las bases de la física moderna.
19 de abril de 1993: Muere el compositor mexicano Blas Galindo.
19 de abril de 1998: Muere Octavio Paz, célebre escritor y diplomático mexicano. Fue acreedor al Premio Nobel de Literatura en 1990. Su obra literaria es una de las más influyentes e importantes del siglo XX y abarca el ensayo y la poesía.
20 de abril de 1993: Muere el actor mexicano Mario Moreno, “Cantinflas”.
21 de abril de 1915: Nace el actor mexicano Anthony Quinn.
21 de abril de 1914: Tropas norteamericanas toman el puerto y la ciudad de Veracruz.
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