Escribir para niños es un proceso que Luis Pescetti goza, le permite estar en contacto con una vitalidad que define como directa y espontánea. Y contundente, sostiene que actuar para públicos infantiles es como ir descalzo por el campo y que esa sensación le proporciona mucha felicidad, la misma que le proporciona estar en la ciudad, invitado por la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).
Ve con humor que a sus conciertos para niños se cuelen adultos o aquellos que se aferran a los recuerdos. El escritor, compositor y músico ofreció ayer, en el Foro Suena La FILO, un concierto cuya selección musical se basó en una votación que sus seguidores hicieron en las redes sociales del cantante.
"Este año, lo que quise hacer fue un concierto que juntara canciones muy pedidas; de la votación de la gente en las redes sociales surgió la lista del show. En Oaxaca ya he dado como seis conciertos. Oaxaca me deja la inspiración, la combinación entre un refinamiento de sensibilidad grande y a la vez de volver a tener los pies en la tierra, esas dos puntas y esos dos mundos me vienen bien".
Un público exigente
La entrevista transcurre en el patio del hotel en el que se hospedó un día antes de su presentación. En la charla asume el compromiso de escribir para niños. "El público infantil es un público que nos exige mucho porque tenemos que pensarnos muy bien lo que les decimos". Su práctica diaria es con sus propios hijos.
"Hay un problema que no tiene que ver tanto con el contenido, sino con el ritmo y las habilidades lectoras. Lo difícil es que como capacidad lectora se tienen desafíos más básicos que los de la narrativa, entonces ellos aspiran a cada vez más".
Al hablar de cómo están consumiendo la información los adolescentes, Luis Pescetti responde que con claridad, la jugada está en los videos, en los que hay tres narrativas grandes: chateo entre ellos, posteo de imágenes y el relato fragmentado de: mira lo que hago. En este juego, los likes son menos que la moneda de un centavo vieja y evidentemente hay una incomunicación. Otra de estas narrativas se produce al jugar un videojuego, lo cual se centra en un contenido muy pautado.
"A mis hijos les bajé videos, les hice una curaduría muy grande, les bajé como 300, pero no los dejo ver Youtube, esto es como la calle y yo les digo: aguántame, que no vas a andar solo. Y es que en esta plataforma no hay filtros, hay libertad de subir cualquier contenido. Y al no haber una curaduría, el usuario no sabe con lo que se va a encontrar.
Ni garantía, ni contenido
"Para mí no hay garantía ni contenido de vida interesante, es muy riesgoso. Leer los contenidos ha cambiado, incuso en la industria discográfica hay un gran concentrador principal que es Spotify, pero este no se mete como productor; cuando lo quiso hacer las compañías discográficas le dijeron no y les retiraron los derechos".
Con Netflix, considera, el problema que tiene es que es un gran concentrador de producciones: "ya le estás viendo la costura a las tendencias, los malos producen identificación, entonces lo que vas a ver ahí siempre tendrá sexo y seguramente será muy friqui. Eso me cansa. La ley básica debería ser: distribuyes, no produzcas, pero si concentras las dos cosas, el riego es que se pierdan.
Luego de su presentación en Oaxaca, Luis Pescetti irá a Bogotá, Colombia, a presentar el show inspirado en su libro Cartas al Rey de la Cabina, que encarna con Juan Quintero, espectáculo que en algún momento espera traer a Oaxaca.
Su nominación al Grammy Latino lo tiene feliz, es la segunda vez consecutiva; en esta ocasión compite en la categoría de Mejor Álbum de Música para Niños con Magia Todo el Día.
