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La influencia del arcángel Miguel

Foto(s): Cortesía
Redacción

Este maravilloso arcángel tiene gran influencia en los seres humanos, sobre todo en lo que respecta a la política, pues él nos da la Luz que irradia a través de las nociones de responsabilidad, de sabiduría y de karma; nos enseña a comprometernos con la responsabilidad, a tomarla en otro nivel, en otra escala de valores; nos dice que nuestra primera responsabilidad es ser responsables con la energía de Dios que integramos en nosotros y después devolverla.


Nos pide que no consideremos esta noción como una carga, sino como una fracción indisoluble de nuestra vida, la cual no está aislada, sino unida sobre todo a las vidas que nos rodean; no podemos decir que nos vamos a una isla desierta sin ver a nadie; si una vida sufre, sufren las demás; una vida que muere mata a las otras; cuando uno solo de nosotros integra una experiencia de Vida, todos los seres de la tierra la integran en el inconsciente colectivo.


Así se restituyen los niveles de conciencia, a través de las experiencias que incluso a veces ni siquiera sabemos que pasamos. La vida es portadora de un papel que consiste en ser e irradiar alegría y Luz. Por la fuerza de la Luz, da la posibilidad que otros vivan lo mismo.


¿No es función del Sol dar felicidad, siendo portador de la alegría de vivir y permitiéndonos recuperar nuestra fuerza cuando aparece? ¿La función del fin de un ciclo que recuerda una alma, no lleva en sí misma su propio renacimiento que consiste en hacer que nazca una nueva alma? ¿Una flor que muere no lleva en ella la promesa del brote de otra?


Nuestra responsabilidad es aceptar los ciclos por lo que son y por las modificaciones que nos brindan; debemos aceptar la vida tal como se nos propone ahora, no es una carga, sino un maravilloso regalo; si vivimos la noción de responsabilidad como un peso, es porque en alguna parte de nosotros hay una energía que la rechaza; podemos asumirla totalmente a partir que del momento que depositamos una mirada de amor con equilibrio, armonía y serenidad, nuestra responsabilidad a la vida es la vida misma; debemos aprender a amarla, emprenderla y seguir su ciclo renovado sin cesar y eternamente.


Nuestra responsabilidad consiste en acogerla, entonces todo se vuelve muy simple.


El arcángel Miguel nos indica que de todos modos, hagamos lo que hagamos, debemos asumir estas responsabilidades y no delegarlas, sin olvidar que elegimos libremente nuestro programa de vida antes de encarnar; definimos nuestros niveles de experimentación, entonces cada uno de nosotros recibió sus responsabilidades en el nivel que le corresponde; no se nos da más de lo que podemos asumir, pero al mismo tiempo recibimos las capacidades y los medios para vivir, generar y experimentar estas energías.


Para que así sea, el arcángel Miguel nos pone en contacto con los designios de los planos angelicales y celestes; nos ubica en la participación libre de los planos del universo, permite que estemos conscientes de que a veces recibimos elementos de los planos celestes; y sentimos el impulso de transmitirlos a los demás y no obstante experimentamos un rechazo de su parte; debemos aceptar que los demás rechacen, así aprendemos a modificar estos planos en relación con el plano terrestre; nos pide que no cristalicemos nada y sobre todo, que no entremos en conflicto con los demás, queriendo materializar nuestro punto de vista a cualquier precio cuando las energías no están en su sitio.


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

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