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La espera

Foto(s): Cortesía
Redacción

Muchas cosas han quedado aplazadas a partir de este extraordinario acontecimiento, la crisis sanitaria. Varios viajes fueron cancelados, familias, parejas, amigos han pospuesto, “para cuando esto pase”. Otros pensaban cambiar de residencia y también esto se quedó en proyecto y se dicen así mismos, gran resignación, no queda más que esperar; otros tantos esperaban ejecutar el plan de sus sueños largamente acariciado, más hoy también habrá que darle pausa; alguien tenía un trámite económico en curso y un tanto con frustración hay que sentarse a que el tiempo transcurra y esto pase, dicen, decimos todos.


Y así, una boda, una fiesta, un gasto fuerte en la reparación de enseres o el mantenimiento de la casa; una intervención médica; los niños y los jóvenes ya querrían regresar a la escuela porque han referido que el tiempo ante los aparatos electrónicos, son sumamente largos, al parecer más largos que el tiempo escolar de las actividades escolares presenciales, y así podríamos contar innumerables episodios de la vida profesional, familiar, de amistad, en fin lo cotidiano, que por cierto ahora valoramos cuanto significado y sentido tenía nuestra vida.


Hoy es tiempo de desarrollar nuevas habilidades, disponerse a un reto que aún no se ve con precisión para cuando, pero hay vientos de esperanza, podríamos decir ya falta menos que al principio, hay noticias de optimismo, una confianza en el futuro se avizora.


Es tomar el riesgo de moverse de manera precavida, o morirse de todas maneras encerrados en las paredes de la angustia, la desesperanza, la desesperación, el temor a veces no tan real, pero si exacerbado sobre todo por las noches y los
juegos tortuosos de mente.


Se cuentan de casos tremendos ocasionados por el prolongado encierro, historias que seguro ustedes conocen y está vez no contaré. Me dispongo y los convoco la lectura, a la sanidad física y mental, a aprovechar cada momento para construir, meditar, reflexionar y retomar aquellas cosas que elevan nuestro espíritu, centran nuestra mente, fortalecen nuestro cuerpo, nos reúne a la distancia con nuestros seres queridos. En suma, hacer de este tiempo una oportunidad para fortalecer nuestra fe de que “esto también pasará” y hará significativa, dulce amable, esperanzadora, la espera…


FRASE


"Los convoco la lectura, a la sanidad física y mental, a aprovechar cada momento para construir, meditar, reflexionar y retomar aquellas cosas que elevan nuestro espíritu, centran nuestra mente y fortalecen nuestro cuerpo".

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