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La escritura me construye: Gabriela Cabezón

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Gabriela Cabezón Cámara (Buenos Aires, 1968) se confesó enamorada de Oaxaca, tanto que su antebrazo lo comprueba, se acaba de tatuar un maguey en plena floración. La escritora argentina está en la ciudad para completar una agenda de presentaciones y conversatorios como parte de su participación en la Feria Internacional del Libro.


Autora de La virgen cabeza (2009) y Las aventuras de la China Iron (2017) confiesa que la literatura le ha dado mucha felicidad, la posibilidad de conocer lugares, amigos y de realizarse en lo que más la hace feliz.


“Cuando escribo me construyo. Siempre pensé que tenía algo roto y cuando escribo no es que lo reconstruya, pero es como si me armara un exoesqueleto; me pone contenta”. A diez años de su primera novela, La virgen cabeza, que ha sido traducida al inglés y al italiano, se convirtió en punta de lanza de una nueva vanguardia argentina.


“Lo que ha cambiado de mi literatura son los registros. La virgen cabeza es una novela que sucede en una ciudad perdida y que hablaba en primer plano de la violencia, del amor, la ternura y la fuerza de las comunidades unidas; hablaba de la violencia porque había seres que querían sus tierras, el discurso que manejaba cumbia villera y narcocorridos. Un libro muy oscuro, tiene luz y humor, pero oscuridad, lo adoptaron en los círculos de novela negra”. 


Ocho años después publicó su novela más reciente, Las aventuras de la China Iron, que por el contrario define como una novela muy luminosa, en la que la escritora reanima su pertinaz aventura literaria: la de fundar un mundo libre, en el que las criaturas se abracen por deseo y gocen el mismo amor de ríos, pájaros y árboles. Y no se sientan solas jamás.


Al hablar de la ficción en una realidad abrumadora, cruel y violenta en la que muchas veces se rebasa a cualquier forma literaria, Gabriela afirma que Argentina tiene un contexto cruento de mucha desigualdad.


“Es violento, tenemos la suerte de que tenemos lejos a Estados Unidos, lo cual lo hace menos violento, pero aparece una chica descuartizada o muerta cada 25 horas, 13 de cada 100 niños pasan hambre, cuando se supone que se produce alimento para millones de personas. La ficción no puede abarcar toda la realidad, pero nada puede hacerlo, así que lo que hace la literatura es pensar algunos aspectos de eso, en esos pequeños pensamientos y mundos, algunas personas nos ayudan a elaborar otra cosa. 

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