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La despedida

Foto(s): Cortesía
Redacción

¿Es una escisión en el alma? ¿Por la costumbre, por el amor, por la pérdida de algo bueno y el temor de no tenerlo ya? ¿Porque se cree que ya no hay algo mejor? ¿Porque tal vez es mejor malo conocido que bueno por conocer? ¿O es por todo ello? Se fueron los vecinos.  Al principio estábamos disgustados por sus cinco o seis enormes perros, todo mundo teníamos miedo pasar frente a esa casa, pero poco a poco nos acostumbramos, aunque había que tolerar los inconvenientes que se generan a partir de aquellos temibles guardianes de la casa, el acoso que hacían a las mascotas pequeñas y demás detalles.


Se fueron los vecinos, solamente el vecino dejó un mensaje en el grupo: -Me retiro gracias-. La señora un tanto apartada e indiferente; el señor un poco más cálido, pero también lejano, tenían dos pequeños, niña y niño, todos ellos los conocimos poco, por su lejanía, tal vez en el fondo sentían la incomodidad de los demás ante su jauría, que al parecer ellos por un acto humanitario recogían, castraban y cuidaban de esos perros. ¿Pero en un espacio tan pequeño? Creo por eso los mantenían afuera con todos los inconvenientes para los demás vecinos; a pesar de todo les respetábamos.


Le pregunté por mensaje al señor: -¿Por qué?-. Me contestó que porque habían comprado una casa. Me alegré, le deseé éxito y le di bendiciones; ahora que no están y lo comentaba con una vecina, ella decía: -¡Se les extrañara porque sus perros
cuidaban la calle!-.


Somos extraños los seres humanos, somos variables, me parece un hecho natural, tal vez finalmente no debíamos preocuparnos por las incomodidades o aparentes incomodidades de nuestros vecinos, de conocidos que tienen una visión o concepción del mundo distinto a nosotros, nos es común el ver mal lo otro, de allí se genera la crítica.


Tal vez deberíamos concentrarnos en lo bueno y lo que aportan, -para bien de los demás-, los otros. No somos seres perfectos, sí perfectibles. Atendernos profundamente en una transformación personal, revisar a fondo nuestros pensamientos, actitudes, comportamientos, darnos la oportunidad de reinventarnos y no quedarnos en la vera del camino esperando a que los demás cambien y nosotros ser simples observadores.


Hoy quiero aprovechar la partida de personas que no se vincularon profundamente conmigo, pero, al fin y al cabo, que tienen aspiraciones, sueños y son quienes son. ¿Qué aprendí de ellos? ¿Qué debo mejorar? ¿Cuál es la oportunidad de subyace en una aparente incomodidad?


Al final nos damos cuenta que las cosas y las personas no están mal. Son lo que deben o quieren ser. Me propongo a ser más empático con quienes conviven cerca, mediana o profundamente conmigo y rescatar y poner lo mejor de mí mismo; no decir debí haber dicho, o hecho tal o cual cosa. Que no sea tarde para enmendar, decir, hacer lo que debamos hacer antes de la despedida.


 


"Somos extraños los seres humanos, somos variables, me parece un hecho natural".


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