Cientos de oaxaqueños respondieron al llamado de cambio, la cita aseguraba un encuentro con la oralidad, la lectura y la escritura. Y actores de ese mismo cambio acudieron a la apertura de la máxima fiesta literaria que se ha convertido en referente en el país. En su nueva sede, el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca, fue inaugurada la 38 edición de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).
En el foro principal de la FILO convergieron escritores como Gilles Lipovesky, Paul Theroux, Juan Villoro, Tedi López Mills y las poetas oaxaqueñas, Guadalupe Ángela y Nadia López García, Premio Nacional de la Juventud 2018, con autoridades estatales, federales y municipales.
Guillermo Quijas, director General de la FILO, infundido de nuevos ánimos tras estrenar este espacio que ahora acogerá año con año la feria, envío un recordatorio, que la literatura reconstruye y tras los sismos del año pasado, la cultura ha sumado al tejido social. Contagió al público de ánimos para disfrutar de la mudanza y apuntó que las fiestas son lugares de encuentro: “donde nos reconocemos y reforzamos nuestros lazos como familia y como vecinos”.
La doctora María Isabel Grañén Porrúa, presidenta de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, celebró el que en la edición 38 se cumpla un sueño, el de lograr un espacio idóneo para la FILO: “Siempre que trabajamos en la construcción de este lugar, el CCCO, lo concebimos para esta feria. Ahora, esta es la mejor manera de que Oaxaca se pueda apropiar de este lugar, viniendo”.
