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Hace Camín de sus recuerdos herramienta

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- Un escritor pasa media vida tratando de escapar de un irremediable amor y otra media más en perseguirlo, en medio de una ciudad que ya no existe y que el autor Héctor Aguilar Camín (Chetumal, 1946) quiso rescatar en su novela Toda la Vida.


"Es la historia de un amor fatal, de una atracción fatal, es la historia de un hombre, el narrador de la novela, que se ha pasado media vida corriendo de la mujer que quiere, porque la mujer lo asusta, pero también se pasa la siguiente media vida corriendo hacia ella. De manera que huye media vida y converge otra media entre esta mujer que ha sido realmente central y fundamental en sus emociones", describe el autor.


La novela se centra en la tirante e intensa relación amorosa de Serrano y Liliana. Casi en medio de una congestión alcohólica, la mujer le revela al escritor que mandó matar al hombre que abusaba de su hermana menor. La confesión ocurre varias veces más, siempre con nuevos elementos que provoca que el escritor quiera aclarar el asesinato, para desenredar también un poco sus sentimientos.


"El escritor da cuenta de su larga historia de amor fallido con Liliana y narra las circunstancias de su reencuentro para tomar con ella todos los riesgos al precio que sea. Lo que vamos conociendo es cómo se da este reencuentro y quién es este personaje que presenta los rasgos de una mujer que tiene una cierta atracción por los abismos", relata.


En esta obra, Aguilar Camín apela a la nostalgia, regresa a los lugares que habitó y disfrutó en la Ciudad de México de la década de los 70 y que poco a poco fueron saliendo del mapa nocturno, para convertirse en meros recuerdos.


"Escribo de una ciudad que ya no existe, solo en las crónicas, en los diarios y revistas de la época, y ahora en las páginas de 'Toda la Vida'. Tuve la tentación de introducir esta parte de la ciudad desaparecida que me recuerda tantas cosas, que me mueve tantas emociones, de una manera más larga, demorándome en la descripción y en el momento humano, histórico, sentimental, que representaron, pero opté por no extenderme", resalta.


A través de un ejercicio de memoria, el autor de novelas como La Guerra de Galio y Morir en el Golfo, trae al presente fondas, restaurantes, bares y centros nocturnos en los que transitó de la juventud a la edad adulta.


La novela, bajo el sello de Penguin Random House, se relata en 136 páginas, en un ejercicio de síntesis, de no expandir descripciones, sino concentrarse en la historia.


"Creo que fue una decisión correcta porque en este caso, como dice el dicho clásico 'menos es más', si el menos está bien pensado y sentido, acaba siendo más, acaba teniendo una resonancia mayor en el libro", califica el autor.


El escritor expresa que su forma de trabajar se divide en dos. Dedica dos días exclusivamente a escribir y algunas horas más de su jornada semanal para continuar con el oficio, ya sea con narrativa, ensayo o columnas, el resto de sus días los dedica a ganarse la vida, que todavía no ha podido hacer a través de la literatura.


"Yo tengo dos trabajos que hacer, trabajar como todo el mundo en el mundo real y hacer las cosas que hago para ganarme la vida, y luego tengo que escribir porque no he tenido la fortuna de ser un escritor que venda suficientes libros como para no pensar en otra cosa que en escribir libros, así que mi doble jornada es la historia de mi vida, me gano el dinero que tengo que ganarme en el mundo real y escribo los libros que tengo que escribir, en el mundo ficticio de mi estudio", concluye.


ASÍ LO DIJO


"Una de las partes más gratas de escribir esta novela fue recordar ese mundo que tiene que ver con mi juventud, con mi edad adulta joven, de una ciudad que ahora en el recuerdo tiene los rasgos de la mitología y que tiene, digamos, esta característica fundamental de la nostalgia".


Héctor Aguilar Camín.

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