CIUDAD DE MÉXICO.- Un cañón de bronce del siglo 16, hallado en aguas mexicanas por dos buzos estadounidenses, detonó la arqueología subacuática en el País, hace 36 años, recuerda la arqueóloga Pilar Luna, pionera de esta disciplina y ganadora del Premio a la Investigación 2015 que otorga la Sociedad Geográfica Española (SGE).
"Estos buzos buscan a quien darle la información: a otros buzos, a cazadores de tesoros, a agencias de buceo y también a las instituciones científicas, hasta que dan con el Instituto de Arqueología Náutica de Estados Unidos, afortunadamente se dirigen a Donald Keith, que había estado dando un curso en la ENAH y él les dice una frase clave: si ese cañón está en aguas mexicanas, lo moral y lo legal, es dar parte a México: ahí empieza una aventura increíble, fue la gotita de agua que se necesitaba para crear, el 11 de febrero de 1980, el área de arqueología subacuática".
Si al principio miraban a la arqueóloga con "lupa" cuando dirigía las expediciones, ahora la dirección que encabeza se enfrenta a titanes como la estadounidense Odyssey Marine Exploration, que presiona a México para explorar las embarcaciones sumergidas en aguas nacionales.
"Es la compañía más complicada, pero no ha sido la única. En los años 80 tuvimos otra que nos dio mucha guerra, se llamó OffMex. El barco más codiciado es Nuestra Señora del Juncal, de hecho me empecé a enterar de este barco justamente por la presión de los cazatesoros", relata durante una conferencia de prensa en el Museo Nacional de Antropología, donde se anunció el premio.
Luna es la primera latinoamericana que obtiene el reconocimiento y la segunda en recibirlo. Le antecedió, en 2013, Salim Ikram, egiptóloga paquistaní.
"Las presiones de los buscadores de tesoros han sido nacionales, las menos, internacionales, las más. ¿Cómo los hemos parado? A través del Consejo de Arqueología, un cuerpo colegiado que ha tenido la fuerza y las herramientas para demostrar que no son proyectos de investigación, aunque algunos venían muy bien recomendados de altas esferas".
Luna se refirió también al hallazgo, en Tulum, de los restos óseos de Naia, una adolescente mexicana que vivió hace 12 mil 900 años, testimonio de que América no fue colonizada por varias migraciones separadas, sino por una sola.
Estudios recientes indican una fractura en el brazo derecho de la joven, producto de jalones, además de estar desnutrida y acumular sarro en los dientes.
"Hablaremos (este año) desde las cosas pequeñitas hasta las enormes, porque se está haciendo una investigación interdisciplinaria con los mejores expertos del mundo", anticipa.
