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Efraín Huerta, poeta del alba

Foto(s): Cortesía
Redacción

Efraín Huerta, “El gran Cocodrilo”, como se apodó él mismo, nació en Silao, Guanajuato, el 18 de junio de 1914. En uno de sus poemínimos, poderosos artefactos de amor y humor, el poeta desmintió al respetable lexicón: Pequeño Larousse: “Nació / en Silao. / 1914. / Autor de versos / de contenido social”. / Embustero / Larousse. / Yo solo / escribo / versos / de contenido / sexual.


El saurio apelativo lo adoptó para diferenciarse de esas personas con inquietudes difusas que animan clubes sociales llamados de rotarios o leones; cuenta su hijo, el gran poeta David, que un día “en una fiesta, anunció que para oponerse a esas organizaciones de ricos, él fundaría el Club de los Cocodrilos, del cual sería presidente perpetuo”.


Hoy cumpliría 106 años ese eterno joven maestro de la poesía siempre joven, ese cuate al que podemos recurrir en busca de complicidad y consuelo; ese poeta del relajo y del albur a quien le gustaba molestar a las “almas bellas”, a quienes creen ser la gente bien con buenas conciencias, los santoficios.


En su obra campean tres grandes temas: el amor, la justicia social y la ciudad de México a la que cantó con declaraciones de amor y odio. Quizás sus poemas más difundidos sean los del libro Los hombres del alba, Amor, Patria mía y los poemínimos, alojados en Estampidas de Poemínimos y Transa poética. Muchos de ellos, se han convertido en líneas de autor anónimo y se han incorporado para siempre a la memoria verbal de la gente.


Lo dijo Monsi “Lo dramático / para muchos / muchísimos / mexicanos / es que / en México / no hay / Embajada de México”.  


Neohuertismos “Al inefable / y dulce vocablo / tarúpido / debemos agregar / el frutal idiotejo /  y el iridiscente / pendejérrimo”.


Acerca de estos juegos de cronopios, de luminosa fugacidad e ironía gozosa, dijo otro gran poeta, José Emilio Pacheco: “Es como ver trabajar a las tejedoras de Oaxaca: no porque parezca muy fácil le sale a uno un bordado como el que ellas hacen”.


A propósito de Oaxaca, Huerta nombra a nuestra ciudad en el poema Un pectoral de pavor para el capitán Fiallo (claro, aquel “filántropo portugués, cuya memoria sagrada guarda la patria de Juárez”):” (…) Y entonces muere el más rico de los pobres (…)  / el bienamado capitán Fiallo / el pobre / (Oaxaca tiene una calle con su nombre) / tan honradamente pobre como un vals empobrecido (…) “.


El poeta Efraín Huerta, el “Gran Cocodrilo” falleció en la ciudad de México, el 3 de febrero de 1982. El epitafio que lo acompaña: “Allá, en las suaves colinas de Milpa Alta”, es Absoluto amor (1914-1982). Él había escrito otro en 1970: “A las / Honorables / autoridades/ marítimas/ celestes/ y terrestres: / No / se culpe/ a nadie/ de / mi / vida”.

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