En el año 1936, en pleno gobierno del general Lázaro Cárdenas, surgieron diferencias contractuales entre las empresas norteamericanas e inglesas que explotaban los yacimientos petroleros de México y los trabajadores, afiliados al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.
El presidente de la República, general Lázaro Cárdenas, de inmediato tomó como propias las reclamaciones obreras y acusó a las compañías petroleras de extraer fondos bancarios y difundir propaganda en contra del gobierno.
En esta labor de información y difusión, el magisterio se sumó al gobierno y al sindicato para sumar apoyos del pueblo.
La Suprema Corte de Justicia dictaminó, el 1 de marzo de 1938, que las demandas de los trabajadores eran legítimas y también que las compañías debían acatar la ley y cumplir con el pliego petitorio del sindicato. Sin embargo y muy a pesar del fallo definitivo del Supremo Tribunal, las empresas petroleras desconocieron la acordada de la Corte y tomaron una posición de franco desacato a las leyes mexicanas.
Ante el cariz que tomaron los acontecimientos, el 18 de marzo de 1938, por la cadena radiofónica nacional, el presidente Cárdenas –en un discurso que llegó “al alma de todo el pueblo- anunció que ante la rebeldía de las compañías, el gobierno soberano de México hacía valer la ley de expropiación del año 1936 y nacionalizar la industria petrolera.
El presidente patriota confió en su pueblo y apostó al apoyo popular para contener las amenazas externas. Después del anuncio expropiador, surgió un gran respaldo al general Cárdenas y a su gobierno; destaca el caso de los migrantes, héroes vivientes, que en California, Estados Unidos, agrupados en el Partido Liberal Benito Juárez, organizaron el “Ejército de la Independencia Económica de México” para enviar remesas que ayudaran a indemnizar a las compañías.
En la ciudad de México, un grupo universitario convocó a una marcha pública en apoyo al presidente, en la cual la multitud cargó ataúdes en los que se colocaron envases de artículos producidos por las petroleras extranjeras.
También la CTM organizó una manifestación multitudinaria, donde los marchantes ondeaban pancartas con mensajes de incondicional apoyo al presidente: “Cárdenas adelante con la Revolución para seguir con la liberación"; “70,000 ferrocarrileros dispuestos en cualquier momento a respaldar a Cárdenas para que México sea solo de los mexicanos”; otras denotaban el rechazo al imperialismo: ”El pueblo de México no tolerará más humillaciones del imperialismo insolente”, “Contra los zarpazos del imperialismo, la unidad del pueblo mexicano”.
Las manifestaciones populares se multiplicaron por todo el territorio nacional, renovando el amor a la patria y el apoyo al Presidente de la Nación. Junto con la decisión de expropiar la industria petrolera, el gobierno se comprometió a indemnizar a los expropiados, para lo que pidió el apoyo económico de toda la población. En la colecta, encabezada por doña Amalia Solórzano de Cárdenas, participaron mujeres de todas las clases sociales y dando donativos de todo tipo: joyas, máquinas de coser, gallinas, etcétera.
Pese a la oposición de un sector conservador y sus voceros en los medios, la nacionalización del petróleo originó un movimiento social que rebasó a las dirigencias tradicionales; desde las masas más pobres hasta familias de altos recursos económicos, participaron en la gesta nacionalista.
En marzo de 1938, don Lázaro Cárdenas promulgó que la actividad energética fuera reservada de manera exclusiva al Estado Mexicano y creó Pemex. Sin embargo, a contra historia, las compañías trasnacionales han vuelto a recuperar gran parte de lo expropiado por el General en aquellas jornadas nacionalistas: en 2008, el gobierno mexicano comenzó a permitir la participación de empresas privadas en la exploración de yacimientos y en la explotación de hidrocarburos y en el año 2014, el Senado mexicano aprobó la Reforma Energética que devolvió al capital privado una participación decisiva en el mercado petrolero.
"Pero hoy soplan nuevos vientos en la patria; y el patriotismo de todas y todos los mexicanos, da nuevos impulsos al proyecto cardenista".
EX LIBRIS
Apuntes del general Lázaro Cárdenas sobre
la expropiación petrolera (fragmentos)
9 de marzo de 1938
(…) El Gobierno que presido, contando con el respaldo del pueblo cumplirá con la responsabilidad de esta hora. (…) Al regresar de Zacatepec llamé fuera del auto al general Francisco Múgica, secretario de Comunicaciones, y le hice conocer mi decisión de decretar la expropiación de los bienes de las compañías petroleras si éstas se negaban a obedecer el fallo de la Suprema Corte de Justicia. (…) El general Múgica resueltamente estuvo de acuerdo con la idea de proceder contra las compañías en su actitud rebelde.
15 de marzo de 1938
(…) Hay solidaridad entre el gobierno y la clase popular. Considero que muy pocas oportunidades tan especiales como ésta se presentará a México para lograr independizarse del capital imperialista, y por ello, cumplirá mi gobierno con la responsabilidad contraída por la Revolución.
18 de marzo de 1938
En el acuerdo colectivo celebrado hoy a las 20 horas comuniqué al Gabinete que se aplicará la ley de expropiación a los bienes de las compañías petroleras por su actitud rebelde, habiendo sido aprobada la decisión del Ejecutivo Federal.
A las 22 horas di a conocer por radio a toda la Nación el paso dado por el Gobierno en defensa de su soberanía, reintegrando a su dominio la riqueza petrolera que el capital imperialista ha venido aprovechando para mantener al país dentro de una situación humillante.
19 de marzo de 1938
(…) He hablado al pueblo pidiendo su respaldo, no sólo por la reivindicación de la riqueza petrolera, sino por la dignidad de México que pretenden burlar extranjeros que han obtenido grandes beneficios de nuestros recursos naturales, y que abusan considerándose ajenos a los problemas del país.
Con voluntad y un poco de sacrificio del pueblo para resistir los ataques de los intereses afectados, México logrará salir airoso; y para ello confío en la comprensión y patriotismo de todos los mexicanos.
17 de julio de 1938
Siguen haciendo “su negocio” hombres de mala fe que bajo el manto hipócrita de servir al país, esconden su maldad y su ambición de lucro argumentando que fue perjudicial para México la expropiación hecha a las compañías petroleras (Luis Cabrera).
17 de agosto de 1938
(…) resolvimos presentar ante las Cámaras proyecto de reformas a los artículos 27 y 28 de la Constitución General para nacionalizar las concesiones petroleras y constituir el monopolio de Estado de la industria petrolera y anunciar la cancelación de las concesiones ordinarias de las compañías expropiadas.
14 de agosto de 1940
Durante algunas semanas despacharé por las tardes en la Gerencia de Petróleos, con objeto de ver de cerca la reorganización de la administración de la industria, de acuerdo con el plan que se le señaló.
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