Cameron es la novela corta más reciente del escritor Hernán Ronsino (Chivilcoy, Argentina, 1975); el protagonista es el último de una dinastía de hombres con el mismo nombre: Julio Cameron. Resulta un libro que puede lograr resonancia con el lector debido a los oscuros momentos que narra, cotidianos para algunos, que a través de la literatura logra encarnar los efectos que el genocidio de la dictadura argentina dejó.
Esta novela, publicada por Almadía, será presentada en Oaxaca en un par de días. Tan sólo en dos meses, en una residencia en Suiza, Hernán Ronsino la escribió gracias a que obtuvo la beca del programa Writers in Residence, invitado por el Literaturhaus de Zúrich y la Fundación PWG.
-Has dicho que el pasado habita en el presente, que nos condiciona. Cameron es tu cuarta novela y el quinto libro en el que aludes a tu región argentina, aunque has preferido que sea una indefinición territorial. Se percibe el delirio en tus letras. ¿Por qué preferir esta forma de contar la historia?
-En todos mis libros, de diferentes formas, aparece operando la historia argentina, con sus tragedias y violencias. En Cameron la violencia o delirio que se incrusta en el texto está relacionada con los efectos que el genocidio provocado por la dictadura tiene sobre nuestro presente. Considero que el pasado no es algo cerrado en sí mismo, sino que condiciona el presente, lo modela. Por eso digo: Cameron no es una novela sobre la dictadura sino sobre sus efectos en el presente.
-Cuál es tu idea del ajuste de cuentas con el pasado, qué historia es la que motiva a Cameron, cuánto llevabas deseando escribirla si es que fuera ese el caso, cómo fue el proceso de hacerlo.
-La novela, a diferencia de mis novelas anteriores, apareció de un modo muy urgente. Es decir, se me impuso de alguna manera. La temática de la dictadura nunca la había trabajado de un modo directo, pero siempre se daban conexiones. Pertenezco a una generación que nació en esos años y se formó bajo sus efectos.
-Qué papel juega la memoria en este libro y qué lugar las verdades históricas.
-Aquí, la memoria se transforma en un territorio despedazado. Hay huecos, hay olvidos. Porque el que evoca ese territorio es Julio Cameron, un tipo que fue parte de toda esa violencia. Es decir, me gustaba pensar a la trama de la novela como si fuese un reflejo de esa forma de memoria que refería antes: hay huecos, hay olvidos, hay negaciones, hay opacidad.
-El personaje del vecino, Orsini, sugiere seguir el camino y dar la vuelta a la hoja; pero, qué tanto consideras que se debe borrar la historia, el pasado.
-Orsini es el modelo de cierta clase media argentina que tiene un comportamiento político muy volátil. Pueden votar a la izquierda en una elección y a los dos años pueden votar a la derecha. Y esa volatilidad está ligada a cierta conveniencia de intereses meramente individuales y que no terminan de hacerse cargo de qué fueron cómplices. No sabemos muy bien por qué Orsini cobija a Cameron. Convive con un personaje horrible, pero no se da cuenta, parece no verlo, no asumir con quién está hasta que se siente amenazado. Eso sucede, en general, cuando es muy tarde.
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