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Autorretratos de una joven bailarina

Foto(s): Cortesía
Redacción

Abril, hija de la poeta Guadalupe Ángela, cuando niña exploró, entre otras aficiones, la danza. Para iniciarse en este arte se inscribió en el taller de la Fábrica de hielo, donde su madre la llevaba por las tardes. Mientras la poeta esperaba y observaba la clase, se dio a la tarea de dibujar y de escribir los poemas que componen "Autorretratos de una joven bailarina" (1450 Ediciones, 2019).


La mirada poética no tiene descanso, podríamos aventurarnos a decir que poco o nada le es indiferente; menos aún cuando ves a tu hija convertida en criatura de ensueño, capaz de ensayar increíbles metamorfosis y teniendo como fondo los escenarios más sorprendentes.


Siendo niños gozamos del placer de la imaginación sin límites, imaginación que se ve reprimida naturalmente a la llegada de la adolescencia y muchas veces de manera definitiva en edad adulta, donde con frecuencia el individuo termina constreñido a una vida gris y rutinaria. "Autorretratos de una joven bailarina", el poemario de Guadalupe Ángela dedicado a su hija Abril pero también a los padres de adolescentes, es una profunda reflexión acerca de la posibilidad de continuar el placer de la imaginación más allá de la niñez.


El arte, la danza en este caso, es una vía real para acceder a espacios imaginarios cuyo signo es la transformación. La autora nos propone como el milagro de la danza que el cuerpo, como absoluto protagonista, es a un tiempo lienzo y pincel, cuaderno e instrumento de escritura, como ella mejor lo dice: “Triángulo de brazos/ triángulo de piernas/ mi cuerpo propicia geometrías”.


Guadalupe Ángela, poeta oaxaqueña, descubrió la escritura como ella misma lo cuenta a los 11 años. Desde entonces escribió varios poemarios, privilegiando la consolidación de su voz por sobre cualquier interés comercial. Las constantes de su obra son la femineidad y el autoconocimiento, a través de sus letras pone sobre la mesa una serie de interrogantes que han conectado con la sensibilidad del público lector, en particular de mujeres que reconocen sus inquietudes en el trabajo de quien también fue docente y feminista, muestra de ello son Poemario de las Vírgenes (2013), La Alquimista. Poemario basado en la obra de Remedios Varo (2015) y Zarpamos, antología personal (2018), que vio dos ediciones bilingües, español-italiano y español-alemán (2019) con el concurso de traductoras e ilustradoras.


La muy querida Guadalupe Ángela, al fallecer el 8 de febrero de 2020 tenía, gracias a su generosidad, una gran cantidad de amigos muchos de ellos artistas, escritores y docentes. La poeta dejó una obra que vale la pena revisar cuidadosamente. "Autorretratos de una joven bailarina", ilustrado con viñetas de la misma autora, es un sentido canto a la vida, a la juventud, al cuerpo humano, a la maternidad y a su hija.


Abril terminó su exploración en la danza y buscó otras aficiones, sin pesar suyo ni de su madre, porque finalmente el arte es un asunto  también de libertad “Giro/ no pierdo/ la danza/ que insiste/ respirar en mí”.

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