La escritora y doctora en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ingrid Solana (Oaxaca, 1980) consideró que el ensayo está relacionado estrechamente con el periodismo. Así lo dijo al participar en la mesa "Desanclar el pensamiento: el ensayo en el debate actual", en la 40 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) que este año se desarrolla de manera virtual.
En la conversación participaron Valeria Tentoni y Yásnaya Elena A. Gil, quienes compartieron cómo ha sido su acercamiento a este género literario. Solana apuntó que a ella le gusta pensar que el ensayo es un discurso, un destilado cuidadoso que si grita lo hace desde una entraña racionalizada: “Esta idea de que el ensayo brota de una entraña racionalizada me parece muy interesante, muy sugerente. La palabra hecha carne, pero pasada por la razón”.
También comentó que para ella el ensayo es un discurso que previsiblemente ordena las ideas: “En mi caso desordena, en el sentido de que me incomoda y atosiga con sus preguntas, y eso hace que me interese este género discursivo. Pero el pensamiento se da más allá de la escritura. El pensamiento también está en su expresividad oral y no necesariamente tendría que estar en la escritura”.
Valeria Tentoni (Argentina, 1985), escritora y periodista, procedió a relacionar ensayo y poesía en algunas características. “Son géneros omnívoros porque son como animales que van devorando todo, procesándolo y dándole otra existencia. Hay algo que me viene de una conversación con una editora de poesía y es que la poesía es importante como entrenamiento del pensamiento, y un entrenamiento defensivo incluso para negociar con el mundo porque nos entrena para convivir con palabras que pueden sostener más de un sentido a la vez”.
Para Tentoni, el ensayo es “uno de los géneros más estimulantes. Leer como piensa alguien que se pone en riesgo en público, que pone una hipótesis en riesgo, para abrir debate, para generar preguntas. De hecho, el ensayo es un género donde la pregunta es capitana; la pregunta, no la respuesta; me parece interesante que nos pongamos a pensar en un mundo de preguntas más que de respuestas”.
Yásnaya Elena A. Gil (Oaxaca, 1981), lingüista y activista mixe, relató que ella comenzó a escribir ensayos un poco por accidente: “La actividad que más me gusta es platicar, entonces yo quería platicar con otras personas que no estaban cerca o con más personas. Para mí el ensayo ha sido una extensión de la plática. Como continuar una plática conmigo misma, me voy contestando a mí misma y lo escribo. Hay temas que están ahí que puedes ir a visitar, cuando escribo ensayo visito ese tema con lo que yo he vivido y lo relaciono con otras cosas que voy viviendo”.
La lingüística originaria de Ayutla, agregó que el ensayo para ella ha significado dar cuenta del proceso con el que piensa algo: “También significa transparentar el proceso que me lleva a una conclusión. Pero lo pienso mucho con metáforas. Una cosa básica del pensamiento es que necesitas las semejanzas. Para establecer diferencias necesitas un conjunto de semejanzas”. La autora compartió que esa es la característica principal de sus ensayos y también las de los que disfruta como lectora, aquellos que usan la diferencia, semejanza y analogía.
