Oaxaca fue una tierra que gustó y reconoció al escritor mexicano Sergio Pitol (1933-2018). Su primer encuentro con esta entidad fue en el 2007, cuando junto con el artista Francisco Toledo recibió el título de Doctor Honoris Causa y una medalla, por la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Seis años más tarde fue homenajeado por la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).
Además de ser un referente obligado para la literatura mexicana, el también traductor es un pilar para la cultura, así lo consideró Guillermo Quijas-Corzo López, director de la FILO y de Almadía, editorial oaxaqueña con la que Pitol publicó dos libros: Una autobiografía soterrada e Ícaro.
En entrevista, Guillermo Quijas lamentó la muerte del autor, considerado un gran maestro de las letras nacionales y ganador del Premio Cervantes, quien apenas en marzo había llegado a la edad de 85 años.
"Es una triste noticia. Pitol siempre será uno de los pilares de la literatura, tanto en lo creativo de su propia literatura, como por todas sus traducciones. El alcance que tiene la obra y vida de Sergio ha impactado a muchos escritores y lectores. Sin duda fue un escritor cercano a la FILO y Almadía. Sergio participó en nuestras primeras ediciones cuando recién lanzamos la editorial"
El director de Almadía recordó que Sergio Pitol fue homenajeado junto con Francisco Toledo en Oaxaca. La presencia cercana del autor nacido en puebla y avecindado en Xalapa, Veracruz, marcó determinantemente a Almadía.
"Sus últimos años estuvo entre problemas legales y de enfermedad que indudablemente lo asecharon, pero es importante que no ensucie nada de lo que Pitol logró en el ámbito de la literatura y la traducción" consideró Guillermo Quijas.
En noviembre de 2013, Sergio Pitol fue homenajeado en una ceremonia que acogió el centenario Teatro Macedonio Alcalá, donde los autores Andrés Neuman y Ricargo Piglia, acompañados de Guillermo Quijas hablaron sobre la obra del autor mexicano.
El además editor, viajero, diplomático, promotor de la literatura universal y consejero editorial, Sergio Pitol fue y seguirá siento figura central de la vida cultural mexicana. Se le reconoce tanto en su faceta de novelista y cuentista, en libros como El desfile del amor y Tiempo cercado, como por ser traductor de seminales autores rusos, polacos y húngaros.
También un reconocido viajero, sus trayectos por el mundo quedaron narrados en su Trilogía de la Memoria, compuesta por El arte de la fuga, El viaje y El mago de Viena.
Se sabía que desde hace varios años, Pitol padecía una afasia primaria progresiva no fluente que lo despojó del habla y la capacidad de leer y escribir. Pasaba los días exclusivamente en la casa del centro de Xalapa en la que falleció. Hasta el día de ayer, su familia anunció que se velaría y cremaría en Xalapa .
