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Sin exorcismo contra El Infierno

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Y un día ahí estaba el infierno. Abominable. Hediondo. Sumergido en pozas malholientes, saturado de basura, aguas fecales y cadáveres de animales en descomposición. Se fue construyendo poco a poco, de manera casi imperceptible, hasta que el hedor expulsado por las vísceras inflamadas de un perro muerto enturbió todo el ambiente a su alrededor.


“La semana pasada pasé por ahí y eran siete los animales muertos. El olor llegaba hasta acá”, expresa David Ruiz Gómez. El hombre habita sobre la frontera que divide la colonia López Mateos de la agencia de Dolores y Sierra Madre Oriental de la colonia Volcanes, ambas establecidas en Oaxaca de Juárez.


Su vivienda se ubica a unos metros de El Infierno, un lote baldío y lo que era una calle que conecta a ambas agencias municipales. En el deslinde de responsabilidades de las autoridades, el espacio quedó al servicio de la delincuencia, el vandalismo y la anarquía.




La vía que conecta a la colonia López Mateos de la agencia de Dolores y a la colonia Sierra Madre Oriente de Volcanes, es conocida como el infierno debido a que ésta es intransitable. FOTO: Carlos Román Velasco

El camino al infierno se abre entre un suelo arcilloso que cae hacia una barranca. Un muro inclinado contiene la vista hacia el interior del lote baldío. Sobre la margen de la pared grafiteada cenizas y el olor a humo confirman la marca del lugar.


Decenas de botellas de cerveza se extienden delimitando el imperio de los grupos de vándalos que por las noches se reúnen a beber.


Al doblar la esquina el ambiente es más turbio aún. La calle que comunica a una y otra colonia quedó sepultada entre podredumbre. El suelo transpira el hedor de entrañas agusanadas, de heces y agua estancada. Cascajo y escombro se mezclan con plumas de gallinas y tripas. Botes, ropa y colchones viejos, zapatos, basura y más basura.


Oídos sordos




Los vecinos decidieron abandonar la lucha contra el Infierno debido a la apatía de las autoridades. FOTO: Carlos Román Velasco

Bajo un manteado, Porfirio, David y Juana se resguardan del sol que esta a punto de llegar al medio día. Las tres personas son habitantes de la colonia López Mateos. En más de una ocasión presentaron escritos a las agencias municipales y al ayuntamiento de Oaxaca de Juárez para que se elimine este foco rojo. La respuesta ha sido nula por parte del municipio capitalino y hasta cínica de las autoridades auxiliares.


- Aquí la gente tira mucha basura, se orina y caga ahí. No hay vigilancia. A la gente la asaltan y no pasa nada. Afortunadamente no ha pasado a más, pero es un verdadero infierno- Juana Manuel frunce la nariz y el ceño como expresión de desagrado. Su casa se ubica a menos de 30 metros del lugar. Llegado los calores de mayo el aire en la zona se vuelve insoportable, asegura.


- ¿No han solicitado su intervención a la autoridad municipal?


- Ya presentamos tres escritos pero nada. Le vale gorro a la autoridad de Dolores y de Volcanes, no hacen caso, los dos se echan la bolita. Nosotros ya nos hemos organizado para pedir que se limpie y vigile el lugar pero ya perdimos las esperanzas- indica Porfirio.


- El agente pasado, el que salió aquí vino a hacer proselitismo -agrega David mientras se acomoda en una silla para explicar con mayor ademán- Aquí estaba yo sentado. En ese tiempo habíamos presentado ya dos escritos. Le dijimos que si nos apoyaba él a nosotros lo apoyaríamos a él. ´No´ dijo ´eso esta muy feo y no voy a poder´, de plano dijo que no y eso que estaba en campaña- expresa con enfado.


Ni luz ni pavimento


Aunque ambas colonias pertenecen a la capital oaxaqueña el lugar parece haber quedado en el olvido. Fue la última zona en ser pavimentada y la que carece de alumbrado público.


“Completamente estamos abandonados. Mire, si nosotros no hubiéramos organizado un tequio y conseguido el cemento, esta calle seguiría sobre el vil polvo”, añade David.


El hombre recuerda que fue hace apenas unos cuatro años, cuando llegó una de sus hermanas del Estado de México. La mujer organizó a los vecinos para que acudieran a solicitar la intervención de la autoridad municipal y que la calle fuera pavimentada.




Los juegos infantiles quedaron abandonados por la inseguridad que prevalece en torno al Infierno. FOTO: Carlos Román Velasco

En el caso del alumbrado público sólo cuentan con una lámpara para iluminar toda una calle. Debido a lo anterior, de manera particular integrantes de un templo religioso instalaron dos lámparas más desde la azotea de su inmueble para romper la oscuridad que por las noches convierte el infierno en un lugar intransitable.


Debido a la gran cantidad de desechos lanzados al Infierno, colonos de calles circunvecinas hicieron del lugar un tiradero a cielo abierto. Dado que el carro de la basura pasa a las seis de la mañana quienes por pereza no se levantan, optan por acudir de manera clandestina a este punto y dejar todo tipo de desechos.


En esta guerra entre quienes tiran su basura y quienes resultan afectados, ya existe una advertencia de “linchar” a quien sorprendan arrojando su basura.


“Nosotros siempre les hemos dicho que no es basurero, a nosotros nos afecta. Aquí ya agarraron para todo. Algún pollero de la zona viene y deja sus costales de plumas y tripas. Cuando eso se pudre huele horrible”, menciona Juana.


La lucha de los vecinos contra el infierno lleva ya más de nueve años, cuatro administraciones municipales y el hartazgo de todos los días despertar y dormir con un pesado ambiente del que no han podido escapar.

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