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Pobres y solos, el triste fin de un sacerdote

Foto(s): Cortesía
Redacción

SANTIAGO  CACALOXTEPEC, Huajuapan.-En una humilde vivienda, sin dinero, con problemas de salud y sin más familiares que su prima hermana María Josefina Noriega Rojas, de 80 años de edad, a quien considera su madre, el sacerdote José Armando Flores Hernández se prepara para celebrar aquí, sus Bodas de Oro Sacerdotales, en absoluta austeridad y con los pocos habitantes de esta agencia municipal, 800 en promedio.


"El próximo 17 de diciembre, en 12 días, le podré decir a mis amigos de infancia, los pocos que que quedan en esta comunidad que me vio nacer, porque muchos ya murieron, que no equivoqué mi vocación, que el escabroso camino que elegí para seguir los pasos de Jesucristo, es lo mejor que me ha pasado en mi vida", dice el diocesano, de 78 años de edad.


 




El acceso principal a Cacaloxtepec, donde quedan 800 de un total de cinco mil habitantes.

 


Cae del caballo


El sacerdote Flores, de cabello cano, es un hombre de vista cansada. Una fractura de fémur lo tiene postrado desde el 9 de octubre pasado. Recuerda: "Me transportaba en mi caballo Lucero; el animal es manso y caminaba tranquilamente, pero repentinamente se espantó y salió desbocado".


"Fui intervenido de urgencia y fue necesaria la colocación de 13 clavos, explica el diocesano. El problema es que no tengo dinero para compra de medicamentos, consulta médica, transporte  y alimentos. Es parte de nuestra realidad, porque los sacerdotes no tenemos Seguro Social, y si bien tenemos apoyos de la Diócesis, éstos son insuficientes", dice.


Hijo de padres campesinos, el presbítero Flores Hérnandez nació aquí, en Cacaloxtepec, Ñoo Ita Noni, en mixteco, que significa "Pueblo de la flor del maíz", el 27 de agosto de 1938.


 




El presbítero José Armando, de 78 años, considera a doña María Josefina Noriega Rojas, como su madre.

 


Infancia miserable


La diminuta comunidad emerge en medio de enormes lomeríos semidesérticos que en antaño producían maíz, y es agencia municipal de Huajuapan de León, cuna del insuperable e insustituible Jarabe Mixteco, expresión de cultura que deslumbra al mundo en cada Guelaguetza.


Mi infancia transcurrió en un escenario de pobreza, pero alimento no me faltaba, porque me contaban mis padres que antiguamente se producía mucho maíz en la comunidad y en la región, y los ciclos de lluvia no sufrían alteraciones como ahora, por las agresiones que le hacemos a la madre naturaleza, expone.


Los años pasaron muy rápido y pronto me hice joven, y a pesar de las adversidades, logré ingresar al Semanario de San Rafael Arcángel, de Huajuapan de León. Fui ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1966, y mi primera parroquia fue San Martín Zacatepec, en el mismo distrito, allá por el año de 1978, recuerda.


A los cinco años me cambiaron a Concepción Buena Vista, Coixtlahuaca, y luego a Coicoyán de Las Flores. Hace una obligada pausa al referirse a este último municipio. "Me sigue lastimando la pobreza y la miseria que aun sigue azotando a este último poblado", admite el presbítero.


 




Fue necesaria la colocación de 13 clavos, tras la intervención quirúrgica de urgencia.

 


 


Municipios pobres


De los cien municipios más pobres del país, 58 corresponden a Oaxaca; y Coicoyán de las Flores es uno de estos últimos, según el Inegi.


Antes no había caminos ni vehículos en las comunidades pertenecientes a esas parroquias. Por ello, mis traslados eran a lomo de caballo. Era joven y fuerte, no me arredraba ante las adversidades, dice el sacerdote José Armando.


Apoyado por su inseparable prima María Josefina, el ministro de la Iglesia Católica se incorpora trabajosamente y se dirigen hacia su pequeño altar. Al centro emerge la escultura de Jesús sacrificado, y a sus pies, entre otras, la imagen de la Virgen de Juquila. Frente a la imagen de la Guadalupana, la tenue luz de una veladora.


El presbítero mixteco recuerda que retornó a su cuna --Santiago Cacaloxtepec--, en agosto del 2005, luego de una permanencia de 20 años en la parroquia de San Juan Bautista Chinantla, Puebla.


Pueblos sin gente


"Muchos hermanos de ese lugar me dieron la oportunidad de servirles, caminé como ellos, compartí con ellos sus virtudes y sus problemas, y me hice de muchos amigos que no me olvidan y me visitan con frecuencia".


Expone: Transcurrían los primeros días de agosto del año 2005, y lo primero que hice, luego de instalarme, fue recorrer las calles, recordar los viejos tiempos de mi infancia y pude notar que mi pueblo ya se estaba quedando sin gente.


Con nostalgia añade que "hoy sólo quedan en el pueblo un promedio de 800 habitantes. Si estuvieran presentes todos los que emigraron de braceros, seriamos cinco mil, entre niños, mujeres y adultos mayores, calcula.


 




El diocesano define a Jesuscrito resucitado como "el amigo que nunca falla".

 


Sacrificio y renuncia


Para Flores Hernández, la vida del sacerdote es de sacrificio y de renuncia. "En cumplimiento al derecho canónico, al cumplir 75 años de edad debemos presentar nuestra renuncia a la superioridad".


Explica que a pesar de su problema de salud, "nunca he renegado de mi realidad. Por el contrario, en mis oraciones le digo a Dios: 'Señor, si tú me mandaste esta prueba, dame la fortaleza para superarla.


"Si abrimos nuestro corazón a Dios, él siempre estará con nosotros en las buenas y en las malas".


Al sacerdote José Armando Flores Hernández le entristece la ausencia de miles de sus paisanos, porque en esta comunidad y en la región, no hay fuentes de trabajo.


En cada periodo de lluvia caen sobre nuestras tierras millones de metros cúbicos de agua, pero nadie los retiene porque no existe infraestructura para ello. 


Tierras desaprovechadas


En la comunidad existen dos pequeñas represas. Ahí está el agua almacenada, pero no existen canales de distribución ni unidades de riego para aprovecharla. La tierra que antiguamente producía maíz, hoy está erosionada.


Con las dos presas pueden impulsarse programas de agricultura protegida con riego por goteo, pero nadie se preocupa por organizar, capacitar y asesorar honestamente a los pocos campesinos que quedan en la comunidad, para rescatar el cultivo de básicos por medio de sistemas innovadores.


"Mis paisanos  abandonaron sus tierras y sus familias para irse de braceros. Algunos regresan con algún ahorro, otros hacen una vida nueva en Estados Unidos y ya no regresan, mientras otros pierden la vida y nunca más se sabe de ellos", refiere el sacerdote.


Santiago Cacaloxtepec


Es agencia municipal de Huajuapan


De una población de 5 mil habitantes, sólo quedan 800


José Armando Flores Hernández


Nació el 27 de agosto de 1938


Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1966

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